La polémica en la Vocho
J.L. HERMIDA USCANGA
Lo que sucedido el domingo en el campo 7 de la Volkswagen, se ha repetido una y otra vez en la historia del beisbol poblano.
No sólo en ese escenario donde se han librado épicas batallas. También en el legendario parque Atoyac, en el desaparecido parque del Rancho La Soledad, en Atencingo, en La Presa, en La María, en La Constancia y donde se ha jugado un partido de beisbol.
Y lamentablemente el protagonista principal siempre es el ampayeo.
Las acciones en batazos por las rayas de los jardines siempre provocan la polémica, y lamentablemente hay umpires que toman decisiones cuando no deben hacerlo.
Es cierto que el umpire principal está reglamentado para ser el titular del binomio o la tercia, hablando de pelota amateur, pero no tiene por qué meterse en todas las decisiones que se toman en un juego.
La historia se repitió el domingo en un juego clave de las semifinales del grupo uno de la liga de beisbol Independiente Volkswagen.
Nopaleros Villanueva, como campeón vigente, y Nopaleros se encontraron cara a cara en el tercer y decisivo juego por el boleto a la gran final, en ese campo siete que ha visto desfilar a infinidad de luminarias de la pelota amateur, y donde se han protagonizado épicos duelos definitorios de campeonatos.
Ahora no estaba en juego el título, pero sí, el pase a la final y toda una temporada de beisbol, con el esfuerzo detrás de mucha gente, sobre de patrocinadores que sacrifican hasta la familia con tal de armar un equipo competitivo que represente a su población.
Se jugaba la novena entrada. El duelo estaba 12-10 en favor del local, en este caso Acereros, representante de Dolores Hidalgo, que ganó el volado previo al inicio del duelo.
Era la última oportunidad para Nopaleros para venir de atrás y tratar de vencer a uno de los grandes equipos en la actualidad de la pelota amateur poblana.
Los de Villanueva anclaron las del empate en primera y segunda con dos fuera, cuando el bateador en turno sacó la línea por el derecho, que picó cerca de la raya y mientras el jardinero que alcanzó a desviar la pelota iba por la canica que se extendió a terreno de foul, los dos corredores llegaban a la timbradora con las potenciales anotaciones que ponían la pizarra 12-12, mientras el bateador se instalaba en la antesala con lo que parecía un limpio triple.
La polémica apareció pronto. El ampáyer de la inicial decretó bola en juego, mientras el de home que estaba como a 60 metros de la jugada marcó el foul, provocando la molestia de manager y seguidores de los Nopaleros.
La pregunta es, a esa distancia ¿quién estaba en mejor posición de marcar la jugada y a quién le correspondía hacerlo?
Claramente al umpire de la inicial, porque es quien termina mandando desde la zona de la almohadilla hasta los jardines.
Pero no, el umpire de home quiso quedar como héroe, y terminó convirtiéndose en villano.
La misma afición que estaba en esa zona y quienes transmitían la parte final del partido, de inmediato señalaron “picó en terreno bueno”.
La razón era lógica. Si la bola cae en terreno de foul, la reacción del jardinero es levantar los brazos para darle a entender al umpire que cayó en terreno malo. Aquí, el jardinero fue por la esférica porque sabía que estaba en juego.
Nopaleros protestó. “La Tripa” se fue con todo contra el hombre de azul, se arrojaron objetos en señal de protesta, pero la decisión no se cambió.
A un umpire nunca se le ganará una discusión y menos en una jugada de apreciación. Si en acciones de regla la riegan, imagínense en acciones que no se encuentran dentro de esa biblia del beisbol.
Nopaleros se retiró mejor del campo, y lógicamente la liga al día siguiente decretó el triunfo de Acereros, que es el menos culpable de lo que pasó, y con lo cual disputará la gran final del circuito contra Los Industriales, disfrazados de Deportivo Dasa.
Ironías del destino. Nopaleros se retiró de la Liga Estatal de Puebla cansado de las injusticias y de las decisiones erróneas del ampayeo, y llega a la Volkswagen donde par de torneos después coincide con protagonistas del circuito del que se alejó, para vivir la misma historia.
La mejor decisión que encontró Nopaleros fue anunciar su retiro de la liga, después de los castigos de un año a los que fueron sometidos tanto el manager Ricardo “La Tripa” Ruiz como su patrocinador.
El mal no es de ahora, es un mal que ha existido siempre, aunque lamentablemente, siempre perjudicando al más débil.
Triste realidad.
