Además en el cambio múltiple con los Toros de Tijuana a donde también se va Raudy Read, llega el relevista texano Fred Villarreal
J.L. HERMIDA USCANGA
Preocupados por fortalecer uno de los departamentos más importantes, que ha sido la pesadilla y el Talón de Aquiles en los últimos años, los Pericos de Puebla sacrificaron a uno de los últimos ídolos de la organización para conseguir lo que tanto ha pedido la afición: pitcheo.
Danny Ortiz, el cañonero boricua de 34 años, una de las contrataciones estelares en 2019 de la directiva que encabezan José Miguel Bejos y Nacho Trigueros, y quien fue parte importante en la conquista del banderín del 2023 terminó su ciclo con la escuadra poblana al estar involucrado en un cambio múltiple con los Toros de Tijuana que involucró a seis peloteros, buscando una transformación total para la temporada del 2025, y sobre todo para reforzar el cuerpo de lanzadores del equipo verde.
En cinco campañas con los Pericos, Danny Ortiz disparó 137 jonrones y remolcó 402 carreras en temporada regular, convirtiéndose en el segundo jugador de la franquicia poblana en disparar más cuadrangulares, todavía lejos de la marca de 217 en poder del inmortal Ronnie Camacho.
En 2019, Danny fijó la marca de 42 jonrones para un bateador de los Pericos, dejando atrás la marca de 39 de Ronnie Camacho, quien en ese sentido sigue siendo el mejor toletero poblano de cualquier franquicia poblana.
La marca de más jonrones para una franquicia poblana la tiene Willie Aikens, quien disparó 46 jonrones con los Ángeles Negros en 1986.
Sin embargo, en ocasiones para reforzar algunos departamentos en los que se ha padecido se tienen que sacrificar piezas importantes, como sucedió con Danny Ortiz.
Junto con Danny, también se va a los Toros, el dominicano Raudy Read, quien en su primer año con Pericos disparó 17 jonrones y remolcó 66 carreras, aunque en la última serie fue separado del equipo por problemas con su manager Sergio Omar Gastélum, y su madero terminó extrañándose en la postemporada.
PURO PITCHEO
De esa manera, los Pericos sacrificaron a dos baluartes de su ofensiva para conseguir lo que tanto pedía la afición y necesita el equipo: pitcheo.
A cambio de Ortiz y Read, se mantendrán en la organización los lanzadores derechos, el venezolano Jesús Miguel Vargas y el bajacaliforniano Fernando Lozano, y llegan en el mismo movimiento el derecho dominicano Wendolyn Bautista, quien tuvo un arranque destellante en 2023 con los Bravos de León, así como el también mexicano Fred Villarreal.
El movimiento es definitivo, por lo que Pericos se hace de tres abridores que harán un cuarteto de lujo la próxima temporada con el dominicano Gabriel Ynoa.
“Nosotros necesitábamos pitcheo, y tanto a Vargas como a Lozano ya lo habíamos tenidos en la organización, entonces cuando le hablamos de nuestro interés por ellos a la gente de Tijuana, nos externaron sus pretensiones y llegamos a un acuerdo al cuatro por dos”, destacó una fuente de la organización verde.
“Danny fue nuestro gran baluarte a lo largo de cinco años, pero nosotros necesitamos pitcheo, y cuando nos pusieron los otros dos nombres en la mesa -Wendolyn y Villarreal-, ni siquiera lo dudamos”, agregó.
De los cuatro nuevos serpentineros, tres cumplen con la función de abridores, en tanto Villarreal llega para reforzar un inconsistente bullpen.
Vargas, un derecho de 26 años, nacido en Macuto, Venezuela, llegó a finales de abril después del rellamado del zurdo Faustino Carrera, y revirtió los números negativos que traía de Tijuana (0-2) para firmar una gran temporada con la escuadra campeona.
Vargas finalizó la campaña con cinco triunfos y tres derrotas, lo que indica que con los Pericos tuvo números de 5-1.
En 17 partidos, 16 de ellas como abridor, demostró su categoría con salidas de calidad en la mayoría de sus aperturas donde caminó siempre más allá del quinto episodio.
Si a Vargas le hubiese respondido el bullpen, pudo terminar al menos con nueve triunfos.

Fernando Lozano, por su parte, comenzó con los Bravos de León, fue rellamado por Tijuana, que lo prestó ya en la parte final de la temporada a los Pericos de Puebla.
Lozano es un brazo joven, y a sus 24 años tiene un enorme futuro dentro de la pelota mexicana.
Actualmente, en la temporada 2024-2025 en la Liga de la Costa del Pacífico con las Águilas de Mexicali tiene marca de dos triunfos sin derrota, una efectividad de 0.42 y un WHIP de 0.72.
Wendolyn Bautista, de 31 años, posee una amplia experiencia en ligas menores con Cincinnati y ya 44 aperturas en la pelota mexicana.
Sus características son similares a la de su paisano Ángel Sánchez, que comenzó la campaña anterior con los Pericos antes de recibir un contrato de ligas menores con Tampa y terminar en la pelota oriental.
Bautista posee un amplio repertorio de lanzamientos, y la campaña anterior con los Bravos de León y Tijuana firmó una efectividad de 4.14, después de encabezar la liga en las primeras semanas en ese departamento.
En la campaña regular abanicó a 54 rivales en 54 episodios, terminando con un WHIP de 1.29. En la actualidad es parte de la rotación de los Toros del Este en la pelota dominicana.
Tres abridores que se unen a brazos como el del dominicano Gabriel Ynoa, el cubano Vladimir Gutiérrez y el mexicano Héctor Sepúlveda.
Al bullpen se une Fredd Villarreal, lanzando de 26 años, quien llegó a lanzar en “AAA” en Estados Unidos con la organización de los Marineros de Seattle.
El derecho de 26 años, nacido en Brownswille, Texas, pero que se mantiene como naturalizado al debutar con Tijuana en 2023, posee un sinker que alcanza las 93 millas por hora, como una de sus armas principales.
La campaña anterior, el relevista derecho adquirió una gran experiencia lanzando para los Olmecas en la zona Sur, donde en 35 presentaciones abanicó a 27 enemigos en 29 episodios.
Antes de ellos, los Pericos había anunciado la incorporación de los jugadores de cuadro, los venezolanos Luis Castro y Eduardo Torrealba, así como el jardinero central, también venezolano, Miguel Aparicio.
Así, la novena poblana comienza un proceso de renovación, inyectando juventud y talento a la organización, con el propósito de armar un equipo competitivo, que se mantenga peleando en las alturas en la pelota mexicana y representando con dignidad al estado de Puebla.
