Titulares

Impresiona la enorme bandera y el gran detalle del lanzamiento a Matías y el homenaje a Mansur

J.L. HERMIDA USCANGA

CIUDAD DE PUEBLA.- Lo que sucedió esta noche en el Serdán fue una verdadera fiesta.

La ceremonia de apertura de la temporada 2026 de la Liga Mexicana de Verano llamada Banorte, fue espectacular.

Lo más impresionante fueron los honores a la bandera y cuando desplegaron el enorme lábaro patrio en la zona del jardín central, los representantes de la zona militar y la Guardia Nacional.

Después cuando recogieron bandera y acompañados de la banda de guerra recorrieron la zona de los jardines para retirar nuestro lábaro patrio por las profundidades del jardín derecho, mientras los jugadores de ambos clubes, que habían sido presentados previamente, observaban desde las rayas de fair de tercera y primera base.

Los Guerreros como visitantes formaban una larga línea desde la antesala hasta el home plate, y los Pericos, como local, desde la colchoneta de primera hasta el home.

Se cantó el himno nacional, y después vino el lanzamiento de la primera bola que sirvió como homenaje para uno de los grandes jugadores que ha dado el beisbol mexicano, inmortal ya de nuestra pelota y hoy coach de los Pericos de Puebla.

A Matías Carrillo, que estuvo acompañado de su esposa y su hijo Héctor, fue el encargado de realizar el primer lanzamiento, mientras Samar Leyva se colocaba detrás del plato para recibir el poderoso envío del “Coyote”, miembro de la primera generación de Pastejé, seleccionado por los Petroleros de Poza Rica, y después una leyenda con los Tigres, primero de la capital, después de la Angelópolis y después de Quintana Roo.

Fue un momento emotivo.

Pero allí no paró todo. Después vino el homenaje póstumo para José Antonio Mansur Galán, presidente ejecutivo de los Tecolotes de los Dos Laredos, y propietario de clubes como Chetumal, Córdoba, Veracruz, Poza Rica, quien falleció hace unos meses y para quien se pidió un minuto de aplausos.

En la pantalla gigante se pasó una semblanza de Pepe Toño, quien en 2012 como dueño del Águila rompió una sequía de 42 años sin que el cuadro veracruzano disfrutara de un banderín de Liga Mexicana.

Los jugadores rompieron fila poco a poco, se tomaron su tiempo para prepararse, realizar su calentamiento, y exactamente a las 19.32 horas se escuchó la voz de playball, fungiendo como ampáyer principal, Jesús López Miller, quien hizo un trabajo acertado detrás del plato.

Ya para ese momento, el Hermanos Serdán registraba un lleno impresionante, tanto en la zona de butacas, como en la zona de los jardines, lo que habla esa comunión entre Pericos, afición y beisbol.