UN DOLOR DE CABEZA

La nueva regla de las desconexiones y reviradas implementada en el sistema de competencia de la Liga Mexicana de Beisbol para esta temporada con ese propósito insistente de reducir la duración de los partidos para quedar bien con la televisión, se convertirá sin duda en el dolor de cabeza de los lanzadores cuando tengan corredores en los senderos.

Se necesitará tiempo y paciencia para irse acostumbrado y grabarse que sólo tendrán derecho a dos reviradas o desconexiones por bateador mientras un corredor se encuentra en los senderos.

La tercera desconexión o revirada si no se convierte en out, provocará que los umpires decreten el engaño -balk- y el corredor o corredores tengan el derecho de avanzar una base, tal como le sucedió en el juego inaugural en el séptimo episodio al relevista de los Diablos, el sonorense Edwin Fierro.

Con los senderos repletos, y con Danny Ortiz en la caja entre prepararse para hacer el primer pitcheo y ejecutar su cuarto lanzamiento, Fierro no hizo ni una sola revirada, pero rompió el contacto en tres ocasiones, cuando ya estaba sobre la placa de pitcheo, para que los umpires decretaran de inmediato el balk.

El cátcher venezolano Xavier Fernández señaló de inmediato a Vicente Madero, el umpire principal, que era apenas la segunda vez que lo hacía, pero siguiendo paso a paso lo que hizo Fierro a la hora de enfrentar a Danny Ortiz, se ve claramente cómo termina siendo la primera víctima de la nueva regla de competencia del circuito de verano.

Cuando Danny Ortiz se estaba colocando en la caja de bateo, ya Fierro estaba en su posición en la placa de pitcheo, por lo que terminó rompiendo el contacto para volver a entrar en posición de set.

Después de colocarlo en cuenta de 0-2, cuando se preparaba para realizar el tercer lanzamiento, Fierro volvió a sacar el pie de la placa -segunda desconexión- y cuando se alistaba para el cuarto envío, el sonorense rompió de nuevo el contacto, por lo que de inmediato el cuarteto de hombres de azul al mismo tiempo levantó los brazos para marcar el balk.

Fierro salió tan molesto del encuentro que reclamó airadamente al umpire principal Vicente Madero, pero sus compañeros lo apartaron de inmediato para que no cometiera un error que le costara más allá de la expulsión que se ganó en ese momento.

Hay que aclarar que Fierro en ningún momento violó las reglas oficiales del beisbol, porque el rompimiento del contacto lo hizo como debe ser, lo que sí violó fue el reglamento interno de competencia de la nueva temporada de la Liga Mexicana que, tratando de dar fluidez al juego acordó, vía sus directivos, permitir solamente dos desconexiones o reviradas por bateador, con la obligación de que, si existe una tercera o no pone fuera al corredor, se marcará el balk otorgando el avance de una base a cada uno de los corredores que en esos momentos se encuentran en los senderos.

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Lógicamente sin gente en las colchonetas, el pitcher puede romper el contacto las veces que quiera, ya que en esas condiciones no se podrá marcar un balk, al menos que los nuevos genios del beisbol se saquen otra regla de su chistera.

Caso contrario también debe suceder si con gente en bases, es el bateador quien pide tiempo y se sale de la caja bateo, lo que obliga al serpentinero, ya el pie de apoyo en la placa de pitcheo, a romper el contacto por necesidad.

Otra situación se puede dar en el cruce de señales entre pitcher y receptor, donde por necesidad el lanzador se verá obligado a romper el contacto, pedir tiempo y dialogar con su compañero para ponerse de acuerdo o hacer un ajuste en las señas, o bien si falla la tecnología que usan ya muchos equipos como Diablos, o por mucho ruido en el estadio o en el auricular, el pitcher no alcanza a entender lo que le está pidiendo su catcher.

Además, también para un corredor veloz, de esos quisquillosos en bases, representa toda una ventaja de la que puede sacar buen provecho, ya que es tanta su inquietud que en muchas ocasiones obliga al lanzador a revirar o bien a romper el contacto, y a sabiendas que el pitcher ya la pensará para retarlo en una tercera oportunidad donde debe a fuerza ponerlo out, tendrá más facilidad, entonces, para intentar el robo de base, incluso tomando un buen trecho a la hora de la salida.

En realidad, hay muchos cambios que agilizan los juegos, pero que tampoco se puede atentar contra la verdadera esencia del beisbol.

Ya con la bola por tiempo bastaba, y ahora no sólo los pitchers tendrán que dar celeridad a sus lanzamientos para evitar ese castigo, sino también estar súper concentrados para cuidar el número de reviradas o desconexiones con corredores en bases, para que no le suceda lo mismo que a Edwin Fierro.

Y como él, habrá muchos que cometerán el mismo error, en tanto se acostumbran o se graban que con corredor en los senderos una tercera desconexión o revirada -sin sacar out- significa un balk automático.

En lo personal me gustaría que el juego de beisbol siguiera su curso tal como se inventó; si es balk por no hacer la pausa o por un mal movimiento, se aplaude la decisión, pero limitar a un lanzador a estar cómodo en su zona de pitcheo que es, precisamente, donde se encuentra su defensa, sí parece inaceptable.

Habrá que llevar la cuenta porque películas como la vimos la noche del jueves en la séptima entrada en el juego inaugural entre Diablos y Pericos en el parque Hermanos Serdán, estoy seguro se repetirá una y otra vez en esta temporada.

Costará tiempo a los pitchers acostumbrarse, y también costará tiempo a la afición presente en el estadio entender lo que está sucediendo y el por qué se marca ese engaño.

No estaría nada mal, como sucede en el futbol americano y ahora en el futbol mexicano, que el mismo umpire tomara el micrófono y explicara a la afición cuál fue la violación a la regla para que así el nuevo aficionado, que disfruta y se divierte dentro del estadio, se entere de lo que está pasando dentro del terreno de juego.

Y créame que, se perdería menos tiempo, que el que se llevó en esa séptima entrada entre discusiones y revisiones de jugada.

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Ya lo del cátcher, en el ponche con un lanzamiento descontrolado de Danny Ortiz, fue sólo una desconcentración y uno de esos errores mentales que se cometen en un juego.  El receptor rojo pensó que estaba la casa llena y pisó el home seguro de que así consumaría el tercer out, cuando lo ideal era lanzar a la inicial para completar la jugada por la ruta 23 para los que anotan, o bien tocar al corredor quien, al darse cuando de la confusión en la que había caído Xavier Fernández, se aventuró a venirse al plato para tocarlo por fuera y anotar la carrera.

Y ahí sí, el que se equivocó fue Vicente Madero porque marcó el out, cuando era una carrera legítima, tal como quedó después de la revisión.

En fin, es todo lo que encierra este maravilloso deporte llamado beisbol, y acciones así se quedan grabadas por siempre para recordarlas en una buena tarde beisbolera.