Por Mr. Ball/Foto El Sol de Puebla
Con poco que presumir, y sumergido en una crisis de resultados, el Club Puebla está festejando este martes 7 de mayo el 80 aniversario de haber saltado a la escena profesional, sumergido en una tremenda crisis deportiva y envuelto en la mediocridad.
En mal momento llegaron los 80 años para el famoso cuadro de La Franja, ya que acaban de firmar el peor torneo de su historia al cosechar solamente 5 puntos de 51 posibles, en el Clausura 2024, que se encuentra precisamente en su etapa de liguilla con los ocho mejores en acción.
Hay otros que también rebasaron los 80 años, y que al igual que el Puebla también andan en la deriva.
MUCHO TIEMPO SIN SER CAMPEÓN
Con la estafeta del equipo con más años sin ganar un título -34 años-, no se ve para cuando el Puebla pueda alcanzar ese tercer campeonato de liga con el que tanto sueña su afición, y que no se consigue desde aquella campaña 89-90, cuando bajo el mando de Manolo Lapuente ganaron la liga, la copa y se convirtieron en los super monarcas del balompié mexicano.
Y de eso ya llovió.
Después vino aquella final de 91-92 que se perdió con León, también con Lapuente en el timón.
Es decir, tres finales en menos de una década de la mano de Manolo, con ese título ganando en penales en la 82-83 ante Chivas, y después esa gran final que se le ganó a la U. de G en 89-90, ambas en el estadio Cuauhtémoc.
CON POCO
Las nuevas generaciones se han conformado con ver al Puebla campeón en aquel torneo de Copa del 2015 cuando vencieron en la final a las Chivas en el estadio Universitario de la BUAP, que sirvió como casa provisional en tanto hacían la extensión de las cabeceras Norte y Sur del estadio Cuauhtémoc y le colocaban su recubrimiento exterior para darle un toque más atractivo a un estadio que ya albergó Juegos Olímpicos, dos mundiales de mayores y el Mundial Juvenil de 1983.
Fue el quinto título de Copa en su historia, que lo ubican en el segundo lugar de todos tiempos, empatado con León y sólo detrás del América (6).
Fundado por los empresarios Joaquín Díaz y Alfonso Sobero, el cuadro poblano apareció en la escena profesional un 7 de mayo de 1944 frente al Veracruz en el torneo de copa.
Su debut en la liga fue un 20 de agosto de 1944 frente al Atlas con un contundente triunfo de 5-2, con un Puebla que hizo un deleite del viejo estadio de madera en el Mirador, donde levantó dos títulos de liga, antes de desaparecer 11 años después de la máxima división, y con su escenario convertido en ceniza devorado por un incendio que acabó con su inolvidable historia.
Un Puebla inolvidable donde desfilaron jugadores españoles como don Pepe Iborra, Isidro Lángara, entre muchos más que se quedaron a vivir en la ciudad, y a quienes tuvimos el gusto de conocer en los años 80.
“Lángara era un auténtico fenómeno en el área rival, y Pepe Iborra, una garantía bajo los tres postes”, recordaba con Enrique Montero Ponce, cuando platicaba de las hazañas de los dos ídolos de La Franja de aquellos tiempos.
Después de su desaparición allá por 1956, volvió a escena en 1964 en la División de Ascenso, donde seis años después en una serie promocional consumó el regreso al máximo circuito con el gol de Gervasio Quiroz contra el Nacional, bajo la dirección del inolvidable “Gordo” Francisco González Gatica.
Ya desde esos tiempos, desde su reaparición en 1964, un jovencito hoy convertido en el símbolo del Puebla, Rogelio Cruz, el famoso “Morejón”, ya fungía como utilero de La Franja, como sucede hasta nuestros días 60 años, después.
Sí, ese famoso “Morejón”, ha vivido 60 de esos 80 años del Puebla, disfrutando sus altas y sus bajas, su primer título de liga en la campaña 82-83, su segundo en 89-90; los dos descensos en la época de los Bernat, su regreso en el 2007 con Emilio Maurer y la “Chiquillada” al frente, y el último título de Copa en el 2015, que los llevó a una final de la Súper Copa MX con el desaparecido Morelia, que ganó con gol del “Canguro” Luis Gabriel Rey para calificar a la Copa Libertadores.
Después de ese último ascenso, lo más lejos que se llegó fue a aquella semifinal del Clausura 2009 cuando sucumbieron de último minuto ante Pumas con la anotación de Darío Verón.
Más tarde aparecieron una serie de sinsabores, donde más de una vez salvaron la permanencia, con los dueños de ese entonces, los López Chargoy, terminando con el rosario en la mano, para pedir a todos los dioses que no volviera a hundirse el barco.
Después de esa Súper Copa, el equipo se metió a la liguilla en séptimo lugar en el Apertura 2015, y desde ahí vinieron tiempos de sequía, con TV Azteca tomando el mando del equipo, hasta que Juan Reinoso lo metió a la repesca como décimo segundo lugar en el torneo pospandemia, el Guardianes 2020, cuando eliminó en penales al Monterrey para acceder a cuartos de final donde cayó ante León.
Se fue Reinoso y apareció la figura de Nicolás Larcamón, quien sacó fuego a las piedras, y brindó muchas noches mágicas en el estadio Cuauhtémoc, metiendo al Puebla a la liguilla, ya sea de manera directa o ganando en la Repesca, en cuatro torneos consecutivos, y dejando las bases para que quienes lo sucedieron en el cargo, sorprendieran ubicándose en el sexto puesto en el Apertura 2023.
Fue el último momento de brillantez, ya que en este 2024, las noches mágicas se convirtieron en noches de verdadera pesadilla, convirtiéndose el Puebla en el equipo que menos puntos ha conseguido en la historia de los torneos cortos.
Y esa losa, llegó en el peor momento, provocando que la fiesta de los 80 años pasara sin pena ni gloria, y sin nada que festejar ni presumir.
Vivir del recuerdo, y de esos años de gloria que se vivieron de la mano de Manolo Lapuente, es lo único que les queda.
Aún, así, muchas felicidades para ellos, y para los del centro, que andan en las mismas.
