Román Ramos, el orgullo de Costa de La Palma

El lanzador derecho veracruzano, nacido en el municipio de Alvarado, se abrió paso a base de decisión y talento para triunfar en la pelota mexicana en los tiempos en que las máximas figuras del pitcheo eran extranjeros

J.L. HERMIDA USCANGA /Fotos archivo

Un título de novato Año, un banderín de Liga Mexicana, un juego sin hit ni carrera que nadie más ha repetido ni lo hará en la historia del circuito, tres lideratos de blanqueadas -marca que prevalece hasta nuestros días-, y el mayor número de derrotas sufridas en una campaña (21) son, entre otras cifras, los logros conseguidos por el lanzador derecho veracruzano Román Ramos Ramón en una carrera de 16 temporadas en la pelota profesional de verano.

Román Ramos nació en Costa de La Palma, una congregación perteneciente al municipio de Alvarado., Veracruz, donde entre la década de los 40 y los 80, el beisbol era la única religión.

Nacido en cuna humilde, el lanzador derecho comenzó a figurar desde su juventud en los duelos regionales frente a los equipos de las diferentes congregaciones, donde muchos de ellos se calzaban su indumentaria para jugar semana a semana después de cumplir con sus labores cotidianas en el campo.

Aunque en los registros oficiales aparece como nacido en Alvarado, Costa de la Palma comenzó a figurar en los radares del beisbol porque en esa población un 17 de febrero de 1935 vio su primera luz el inolvidable Román Ramos.

Dueño de habilidades extraordinarias, el joven Román fue firmado por el Águila de Veracruz, el equipo del estado natal, donde hizo su debut en la pelota profesional en la temporada de 1955, con tan sólo 20 años de edad.

Allí comenzó a demostrar su talento desde su mismo debut, y sus números finales de 8 triunfos, 7 derrotas, 9 juegos completos, un cierre en 140 entradas lanzadas, le valieron la distinción de Novato del Año, en esa temporada dominada por los debutantes Tigres de México, que a toda ley se ganaron el “mote” del equipo que nació campeón.

“Quizá como él hubo hasta mejores en la zona en ese tiempo, según me decía su hermano Ramón, pero él fue el único que se decidió a salir para poner en alto el beisbol de la región”, nos comparte el profesor José Juan Palacios Arias, vecino de Costa de La Palma, exjugador amateur y amante del beisbol de toda la vida.

La carrera que se avizoraba para el lanzador de Costa de La Palma era más que brillante, y lo confirmó al año siguiente (1956) cuando terminó con marca de 12-7, 2.71 de efectividad, 11 juegos completos y cuatro blanqueadas, para convertirse en el líder de cierres en apenas su segunda temporada como profesional y con tan solo 21 años de edad.

El año siguiente (1957) fue difícil para Román. Vio acción en 46 partidos, 27 de ellos como abridor, y terminó con marca de 13-21, en una campaña para el olvido.

Pese a los números negativos, Román completó 10 partidos, recetó dos blanqueadas y fue el año donde más entradas lanzó en una temporada en toda su carrera con 218.

Esas 21 derrotas se mantienen como la marca de más descalabros sufridos por un lanzador en una campaña en los casi 100 años de historia del circuito de verano. Y es un hecho, que nadie, y menos ahora con un rol regular más reducido, querrá quebrarla.

En ese año, el Águila vivió una campaña desastrosa con 47 triunfos y 73 derrotas, lo que propició que la franquicia dejara el puerto y se trasladara a Poza Rica, en el mismo estado de Veracruz, donde Román recuperó sus años de ensueño en el cerrito.

Con los Petroleros, el veracruzano jugó ocho temporadas y conquistó su único banderín en su carrera en Liga Mexicana en la campaña de 1959, precisamente el año donde compartió honores con el joven debutante que se convertiría en el máximo ganador en la historia del circuito (334 triunfos) y en el Rey de las blanqueadas (57), el también veracruzano Ramón Arano Bravo.

Con Poza Rica, Román sumó otros dos lideratos de blanqueadas en 1961 (5) y 1964 (3), para convertirse en el segundo lanzador en la historia con más temporadas siendo líder de cierres en la Liga Mexicana.

Así como tiene la marca de derrotas, Román comparte la distinción de más años siendo líder de blanqueadas con el cubano Lino Donoso, que lo consiguió con el Águila en las campañas de 1951, 1952 y 1960.

Esos tres cierres que le dieron el liderato en 1964 fueron los últimos que consiguió en el resto de su carrera en la Liga Mexicana de Verano.

UN SIN HIT NI CARRERA

En su carrera el valiente lanzador de Costa de La Palma, consiguió lo que ningún otro serpentinero mexicano ha logrado repetir: lanzar sin hit ni carrera en un partido oficial contra un equipo extranjero.

Sí, en 1961 cuando equipos de Liga Mexicana se enfrentaban contra equipos de la Liga de Texas, el veracruzano con 26 años en ese entonces, jugando para los Petroleros de Poza Rica, lanzó sin hit ni carrera contra el equipo de Austin.

Ese 14 de julio el “Meteoro de La Costa” bordó una joya en el estadio Ing. J.J. Merino para que los Petroleros se impusieran por aplastante pizarra de 11-0. Fue precisamente una de sus cinco blanqueadas en esa campaña.

Al día siguiente, Larry Maxi devolvió la cortesía con otro sin hit ni carrera venciendo a Poza Rica 5-0, en la única ocasión en que se han lanzado dobles ceros en días consecutivos en la historia del circuito mexicano.

Después de firmar cuatro campañas ganadoras y cuatro con marca negativa con Poza Rica, Román Ramos fue enviado a Puebla, donde ya había jugado en la pelota invernal, para unirse a los Pericos en la temporada de 1966, dirigidos en ese año precisamente por el inmortal pelotero veracruzano Beto Ávila.

Con los Pericos donde cumplió más funciones como relevista que de abridor -sólo tuvo tres aperturas-, logró temporadas de 3-0, 4-5, 5-0 y 2-2 en el departamento de ganados y perdidos.

“Era un gran compañero, y un lanzador que te retaba con sus pitcheos. No dudaba en arrimarte el caballo cuando te ponía en dos strikes”, recuerda el inmortal Ronnie Camacho, con quien coincidió en los Pericos entre 1966 y 1969, y con Yucatán en 1970.

“Román era un ganador. Consistente, al que no le daban mucho crédito, pero era tremendo lanzador. Mira, que era difícil mantenerse en esa época donde sólo había seis equipos y venían muchísimos caballos extranjeros, y él lo hizo”, agrega Ronnie.

Destaca que su pitcheo principal eran su recta y el Slider. “Pero su Slider era natural. Ya lo traía desde novato, y sólo se concretó a perfeccionarlo. Muchas veces cuando se metía en problemas, salía con los brazos en alto con ese magistral pitcheo, veneno puro para cualquier bateador”, precisó el sonorense.

Con la mudanza de la franquicia a Yucatán, en 1970 se despidió de Liga Mexicana con los Leones, lanzando solamente 14 entradas en nueve juegos y con marca de 0-0.

En total, en 16 temporadas en Liga Mexicana, “El Meteoro de La Costa” terminó con marca negativa (119-132), pero gracias a su talento se abrió paso a capa y espada en un beisbol mexicano, donde las principales figuras eran lanzadores extranjeros.

En total, participó en 554 partidos, 230 de ellos como inicialista, completó 100, recetó 21 blanqueadas, en 2,191 entradas de labor, lo que habla de su consistencia en la lomita, ya que promedió 136 episodios lanzados por temporada, y terminó con una efectividad de 4.29.

Un brazo fuerte de los que, por lo menos en la pelota mexicana, escasean en nuestros tiempos.