ERMID ENRÍQUEZ
CIUDAD DE MÉXICO.- Las dos derrotas consecutivas de 3-2 ante los Diablos Rojos del México en el «Alfredo Harp» en los últimos dos partidos de la temporada dejaron a los Pericos de Puebla fuera de los play-offs de la temporada 2019 de la Liga Mexicana.
Hasta hace 23 días, los Pericos estaban adentro como cuarto lugar con la ventaja de juego y medio sobre Tigres y con la garantía de jugar el partido de comodín en el Hermanos Serdán.
Todo cambió desde ese 7 de agosto.
Una derrota contra Oaxaca, la tercera al hilo, sumando las dos en el Eduardo Vasconcelos, y diferencias entre la gerencia deportiva y el cuerpo técnico cavaron la tumba de Pericos.
Tomaron la decisión de cesar al manager Enrique «Che» Reyes y nombrar a un novato como Carlos Alberto Gastélum, y las consecuencias se pagaron 20 partidos después.
A l récord de 50-46 que dejó el Che se le suman los 6-14 de Gastélum, que de esa manera firmó el fracaso. Dejó escapar la ventaja sobra Tigres y se rezagó partido a partido hasta terminar a cuatro juegos y medio de distancia del cuarto lugar para perderse el juego de comodín.
Tampoco un juego de comodín hubiese salvado una campaña, pero por lo menos le daba a la afición un aliciente más.
La clave fue no aprovechar los seis juegos contra Tabasco. Hubo división de honores, y esas tres derrotas contra los Olmecas terminaron marcando la diferencia.
Lo que salva la campaña es el temporadón de Danny Ortiz, un extranjero que rindió desde el primer día y que con sus 42 jonrones implantó una nueva marca para una franquicia con el nombre de Pericos.
Salva la campaña las promociones, el regreso de la afición con su equipo, pero en lo deporetivo sí es un fracaso abismal.
Las consecuencias se pagaron y allí están.
Ni era el momento de despedir al manager, ni tampoco el momento de «La Chispa» Gastélum.
