PUEBLA SE RINDE ANTE UNO DE SUS MÁS GRANDES ÍDOLOS, RONNIE CAMACHO

ERMID ENRÍQUEZ

A lo lejos, allá en lo profundo del derecho y central, Ronnie Camacho corrió lentamente el telón. Poco a poco fue apareciendo la pelota de beisbol, esta vez sin las 108 costuras. En el centro el número 09 –debió ser solo 9-. El primero en la historia que retira la organización de Puebla, y tuvo que ser de uno de sus grandes ídolos, nada más y nada menos que el líder de la mancuerna de los Camacho de la Destrucción.

Sí, el de Ronnie. El que jugó nueve campañas con los Pericos de Puebla. Que ganó un bicampeonato de jonrones, y que con el segundo de ellos llevó al equipo a la conquista de su primer banderín de la Liga Mexicana.

Por azares del destino quedó al lado del 21. No el de Moi, su compañero de mil batallas. De grandes faenas en el campo de juego y de grandes racimos ofensivos.

Es el de Héctor Espino. El gran “Superman de Chihuahua” que en 1964 con sus 46 jonrones trituró los 39 que el gran Ronaldo había disparado un año antes.

Ronnie estuvo acompañado de su esposa, doña Blanca Sosa. Veracruzana ella, a la que Ronnie conoció en Xalapa, Veracruz, cuando jugaba en la Liga Invernal Veracruzana, y ya no la dejó escapar.

Se casaron en 1962, y están próximos a cumplir 57 años de estar juntos.

Fue en la quinta entrada cuando se develó el número en la pizarra Retro del parque Hermanos Serdán. Después Ronaldo repartió autógrafos y se tomó fotos a diestra y siniestra.

Esos son los ídolos del pasado, que en la actualidad siguen vigentes.

Los tiempos de hoy son diferentes, y los ídolos aparecen a cuenta gotas.

GRAN HOMENAJE

Ronnie llegó al Hermanos Serdán en un Rolls Royce acompañado de Pepe Perico ataviado en la camisola retro de los Pericos.

Entró por el jardín derecho, dio la vuelta al cuadro, y llegó al pentágono. Ahí lo esperó José Miguel Bejos, presidente del equipo. Le entregaron la placa de Visitante Distinguido, y un bate, como reconocimiento a su trayectoria.

Trepó al cerrito para lanzar la primera bola. Pidió que su paisano César Tapia, otro ídolo verde, hoy con Monclova, campeón en 2016 con el equipo poblano, y primer cátcher mexicano en ganar un título de bateo en ese año.

Del lado de Pericos llamó a “La Chispa” Gastélum. Y flanqueado por sus dos paisanos hizo su lanzamiento. Lo hizo con estilo, y todavía a sus 83 años puede presumir que todavía puede pasar bola.

Fue el día de Ronnie. Una gran velada. Una gran entrada, y lo mejor lo que pasó al final. Esa tremenda reacción de los Pericos que rescató un juego que parecía perdido, para consumar un espectacular y memorable regreso.

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