Después de la pausa del Juego de Estrellas y se ha ido poco más de la tercera parte de la temporada, el equipo se mantiene peleando entre los cuatro mejores del Sur, pero la directiva seguirá haciendo ajustes para tener un cuadro más sólido y efectivo
J.L. HERMIDA USCANGA
Cuando se ha ido casi el 39 por ciento del rol regular de 93 juegos de la temporada 2024 de la Liga Mexicana de Beisbol, los campeones Pericos de Puebla se encuentran en un lugar ideal dentro de la zona Sur para aspirar a la calificación entre, por lo menos, los cuatro primeros de los seis calificados a la postemporada.
La dirección deportiva de los campeones tiene un objetivo firme: cubrir las grietas que se han abierto en las primeras 12 series, y consolidar su bullpen, convertido una vez más en el talón de Aquiles en esta campaña.
Los verdes, que cerraron el primer tercio de la campaña, antes de la pausa del Juego de Estrellas, con cuatro derrotas consecutivas en casa, buscarán el segundo lugar de la zona Sur, que perdieron tras esa limpia que sufrieron en su última serie contra Tabasco, que no sólo los humilló, sino que los alcanzó en la tercera posición.
Los Pericos (20-16) se encuentran en plena reconstrucción de su cuerpo de abridores después de la salida hacia Estados Unidos de Antonio Santos y Ángel Sánchez, y aunque mantiene a Gabriel Ynoa, Jesús Miguel Vargas y Jackson Rose, no es nada fácil reemplazar a quienes en tan pocas salidas demostraron su calidad y se convirtieron en dos de sus principales ases del pitcheo.
Rito Lugo puede ayudar con su control y su pitcheo fino en parques del Sur, mientras Kenny Hernández, un relevista convertido a inicialista de emergencia, no tiene nada que hacer.
Es por ello que, arrancando la actividad después del clásico estelar, se esperan novedades, entre ellos un abridor que podría ser zurdo al igual que Rito Lugo.
Incluso les puedo adelantar que una de las opciones principales sería el zurdo estadounidense Thomas Dorminy que ya estuvo con Pericos en 2021 con quienes registró marca de tres triunfos sin derrota y una efectividad de 3.47 en siete aperturas y 36 entradas con un tercio trabajadas.
Dorminy, que cumple 32 años el próximo sábado 1 de junio, aparece como un candidato firme, lo que vendría a apuntalar ese cuerpo de abridores que intenta volver a ser de los mejores.
EL BULLPEN
Pero eso no es todo, el bullpen también necesita realizar su muy buen reajuste para enfrentar las últimas 19 series de la temporada, concretamente los últimos 57 juegos, ya que a pesar de tener brazos fuertes y en exceso, ha sido como en otros tiempos, la debilidad del equipo, ya que han dejado escapar por lo menos 12 juegos, que el pitcheo abridor les ha entregado empatados o con ventaja.
De hecho, los abridores solo han sufrido tres de los 16 descalabros que registra Pericos, entre ellos uno solo de los estelares -Rose- ya que los dos restantes han ido a la cuenta de Héctor Villalobos y Kenny Hernández, habilitados como inicialistas de última hora.
Lo que sí tiene que hacer el cuerpo técnico es reacomodar su relevo intermedio y su relevo profundo, encontrando la efectividad tanto en el preparador como en su cerrador, que debe ser letal y matón, al estilo de los grandes bomberos.
Elkin Alcalá no lo ha hecho mal, pese a fallar tres oportunidades de salvamento, pero lo sucedido en la última serie donde ya no fue ocupado para ese rol, comienza a sembrar dudas sobre si la directiva ya piensa en una renovación y traer alguien más para cumplir con esa función.
En lo personal, el colombiano merece una nueva oportunidad, pero se debe tener otro brazo fuerte y confiable detrás de él, por si llegara a fallar y también como un aviso para que no se tire a la hamaca y sepa que en cualquier momento podría perder ese privilegio.
Hoy Pericos presume de grandes brazos en el bullpen como Édgar Santana, Alfred Gutiérrez, Luis Santos, Pedro García, José Fernández y Freilyn García, todos importados, pero desafortunadamente en el beisbol la velocidad no lo hace todo, y si no cuentas con un lanzamiento matón, como un buen rompiente, cambio o slider letal, los bateadores te hacen pedazos. Y eso sucede con muchos de ellos.
Un bullpen con recursos no es para echar a perder tantos y tantos juegos. También Sergio Omar Gastélum debe apostar más a nuestros relevos nacionales como Erick Preciado y Samuel Alvarado, que, aunque son pocos, en situaciones apremiantes lo han hecho mucho mejor que varios de los mencionados, sobre todo Samuel, quien se ha fajado como los grandes.
Entonces valdría la pena verlo, por lo menos, iniciando una entrada para comprobar si nos ofrece algo mejor que Alfred Gutiérrez o Luis Santos que en sus últimas salidas batallaron enormemente para sacar outs y sus relevos terminaron hundiendo a los verdes.
No descarto que, en la gira por Jalisco y Monterrey, a partir de este mismo lunes, aparezcan novedades en el bullpen y algunos de los que hemos mencionado, ya no aparezcan enfundados en el uniforme del cuadro campeón.
Por eso reconozco y aplaudo las maravillas que hizo en 2014 el cubano Joe Álvarez cuando tomó a media campaña el mando de los Pericos en lugar del Houston Jiménez.
Joe se dio cuenta de inmediato lo que tenía que hacer. No presumía de un cuerpo de relevistas amplio, pero tenía un cerrador sólido en el venezolano Pedro Rodríguez y a tres relevistas con experiencia que le solucionarían todo después de lo que hicieran sus abridores.
En Conrado Garza, Adolfo Delfín y Marco Zavala encontró la trilogía que buscaba.
Y así fue hasta el final. Entre los cuatro se encargaban entre la sexta y la novena, y si un abridor trabajaba por lo menos seis entradas, es cuando uno de los relevos intermedios, se tomaba un descanso, de lo contrario, estaban listos y preparados para lanzar todos los días.
Y así con esa fórmula mágica, Pericos fue campeón del Sur y llegó hasta la gran final contra Diablos, que se perdió por limpia cuando había argumentos para pelear, pero surgieron los imponderables que cambiaron la historia de la serie desde el segundo juego.
En esa campaña, Garza entró a relevar en 63 ocasiones, Delfín en 57, Zavala en 49 y Pedro Rodríguez en 50, y entre todos almacenaron más de 170 episodios lanzados.
Y Adolfo ya tenía 40 años y nunca se quejó.
Y hoy, hay para dar y prestar, con todo lo que se tiene en el bullpen, es para armar hasta dos grupos fuertes para trabajar entre la sexta y la novena, alternándose juego con juego, y cada vez que les toque lo harían con un día de descanso para que no se quejen que sus brazos ya andan cansados.
Repito no todo es velocidad, porque a lo que a los cuatro fantásticos de Joe Álvarez les sobraba, era productos de gallina y recursos para sacar outs a la hora cero.
“El Peque” López, como coach de pitcheo, aún tiene tiempo para sacarle provecho a esos potentes brazos y recomponer un departamento, que, si llega alcanzar esa solidez que se espera, permitirá a los Pericos seguir peleando en las alturas y convertirse nuevamente en un “Caballo Negro” al que se nadie se querrá encontrar en una eventual postemporada.
De la ofensiva no hay quejas. La base del campeón, con sus altibajos, ha hecho su trabajo, y los recién llegados, mal que bien han aportado lo suyo, aunque todavía se espera mucho más de ellos, para que, como sucedía en el pasado, los verdes se destaquen como uno de los equipos con mejor bateo dentro del circuito.
Se puede ganar y se puede perder, pero jamás dejar de pelear como lo han hecho siempre.
Y señores y señoras, lo último que se tiene que perder, es la fe y la confianza, y pase lo que pase, más allá de los malos momentos, de las derrotas, de las fallas, malas decisiones, que siempre las habrá porque nadie es perfecto, deben apoyar a muerte a sus queridos Pericos.
