A diferencia del año pasado cuando perdieron nueve juegos consecutivos, la primera gira de la temporada para los Pericos de Puebla se puede calificar como positiva.
En 2023, arranque de campaña en casa fue espectacular con dos barridas consecutivas a favor, pero hay que reconocer que no es lo mismo abrir el fuego contra los Piratas de Campeche, sin menospreciar a los Filibusteros, que frente a los Diablos Rojos del México.
Los Diablos llegaron heridos en el orgullo propio a la serie inaugural, y de inmediato marcaron su territorio, como mandando un claro mensaje a los campeones que en este 2024 será totalmente diferente.
Tampoco hay que crucificar a los Pericos, porque el primer juego se perdió de manera cerrada y los dos siguientes se extendieron a 10 episodios.
El bullpen falló, aunque tampoco debemos llevar al paredón a los relevistas verdes que poco a poco tienen que ir ajustando para verse cada día mejor.
Se le compitió a Diablos, con todo y el trabuco que trae. Es un equipo que soltó la chequera, y a pesar de ser uno de los que mejor trabaja con sus granjas a través de su historia, se reforzó con 19 peloteros no nacidos en México. Eso sí, peloteros de mucha clase, que no vienen con muchos, por lo poco que se le ofrece.
Robinson Canó, con esa etiqueta de pelotero grande, y toda esa gran legión de jugadores caribeños que conforman uno de los órdenes al bate más poderosos, complementados por mexicanos de mucha calidad como Japhet Amador, Carlos Sepúlveda, Moisés Gutiérrez, Juan Carlos Gamboa, Julián Ornelas, entre otros más.
Y un pitcheo en verdad de lo mejor, encabezado por Trevor Bauer, que ya dio muestra de los que es capaz el domingo contra los Bravos de León, empatando marca de ponches consecutivos (19), abanicando a 14 en seis entradas de labor donde no admitió hit ni carrera, y además con un episodio inmaculado donde ponchó a sus tres enemigos con nueve lanzamientos totales.
Quizá no sea lo mejor que hemos visto en la pelota mexicana a través de la historia, pero sí dio muestra de lo que es capaz y que tiene muchísimo para volver a triunfar en la mejor pelota del mundo.
Sólo resta que alguien levante la mano y no se descarta que don Alfredo Harp Helú, como accionista de los Padres de San Diego termine recomendándolo a los vecinos fronterizos.
Se reconoce que el señor cometió una falta muy grave, pero ya pagó por su pecado, y se merece una segunda oportunidad, como muchos más que han sido víctimas de su temperamento y terminan equivocándose para mal, como le sucedió a nuestro compatriota Julio Urías.
Ahora sí que, “quien esté libre de pecado que arroje la primera piedra”.
Y lo más sorprendente de esos Diablos es su impresionante bullpen con Rafael Córdova, los japoneses Anraku y Missaki, Takabonis, Edwin Fierro, Alex Claudio, Yacabonis y Jake Sánchez como cerrador.
Así que, tanto a Bauer, como a Williams, Leal, Daniel Ponce de León, Moyers, y a todos los abridores rojos, le basta nada más con trabajar cinco entradas para dejar todo en sus poderosos brazos de relevo.
Por lo mismo reitero, pese a perder los tres juegos Pericos compitió, y hay que confiar que pronto el bullpen tomará su camino, y los maderos comenzarán a sonar.
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Es cierto que en la gira fallaron en dos de las derrotas, en la que se sufrió ante Campeche y en la primera ante Tabasco, pero Édgar Santana, Alfredo Gutiérrez, Sean Rackoski y Elkin Alcalá dieron muestra de que hay calidad.
Mientras que Héctor Villalobos y Jonathan Partido se han tenido que fajar como los únicos zurdos, ante la inefectividad del dominicano José Fernández, que posee recursos de sobra y debe sacar mejor provecho a su recta, con un mejor comando de sus lanzamientos.
De Luis Santos es lamentable que haya fallado en ese primer duelo ante los Olmecas, y después haya estado a punto de echar a perder el último de la serie, pero lo del dominicano es cuestión de confianza porque recursos tiene de sobra.
Le pasó lo mismo en la postemporada anterior donde después de las dos derrotas en la primera serie ante Veracruz perdió la brújula, y más tarde alcanzó su recuperación para la final y fue una de las claves en el bullpen.
Otro punto es que, tanto abridores como relevistas deben estar atentos de “pequeños detalles” cuando tienen a los bateadores en cuenta de cero bolas con dos strikes. Ya se equivocaron varias veces en ese sentido, dejando en la zona el tercer pitcheo, lo que los bateadores han aprovechado a la perfección, cuando lo indicado sería un pitcheo a la tierra para tratar de engañar al bateador.
Pero ahí sí, ellos y su receptor, sólo saben los motivos y las razones, mientras uno sólo opina sobre lo que ve.
Los abridores se han visto bien. Han hecho lo suyo, y creo al igual que muchos de ustedes que tanto Gabriel Ynoa, como Ángel Sánchez, Antonio Santos, Francisco Carrera y Jackson Rose han cumplido en sus aperturas.
Por eso digo que, después de perder los tres en casa ante el equipo mejor armado en esta campaña, salir con saldo parejo de la primera gira por el sureste es más que positivo, poniendo de manifiesto que este equipo tiene los argumentos para competir en el Sur, sólo hay que tener paciencia y esperar a que el madero de Peter O’Brien comience a sonar y los refuerzos, a despertar.
De lo contrario, entonces ya la directiva tomará cartas en el asunto y créanme que no se tentarán el corazón para hacer los movimientos indicados con tal de mantener a los Pericos en la parte alta y dar a la afición el equipo que desea tener.
Ahora enfrentan una semana en casa contra el Águila de Veracruz y Bravos de León, mismas que deben aprovechar al mil para comenzar su repunte y a demostrar quién es el actual monarca del circuito.
