Por primera vez en la historia la novena verde supera a los Escarlatas en una serie de postemporada y ahora se volverá a ver las caras contra los melenudos, actuales monarcas de la Liga Mexicana; los poblanos vencieron tanto en 2016 como en 2017 a los peninsulares para avanzar a la Serie del Rey
J.L. HERMIDA USCANGA/Fotos cortesía Pericos
CIUDAD DE MÉXICO.- Dicen que no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que los aguante… y en otro juego dramático, los Pericos de Puebla de Puebla derrotaron 4-3 a los Diablos Rojos del México para ganar la serie en seis juegos e instalarse en la gran final de la zona Sur, donde se verán de nueva cuenta las caras frente a los Leones de Yucatán, a quienes ya vencieron en la misma instancia durante las temporadas de 2016 y 2017 cuando los verdes se instalaron en dos finales consecutivas frente a los Toros de Tijuana, ganando la primera y perdiendo la segunda.
Es la primera vez en la historia que bajó el nombre de Pericos, la escuadra poblana logra liquidar a los Diablos en una serie de postemporada, emulando así a lo que hicieron los Ángeles Negros en 1986 cuando también liquidaron en seis juegos a la novena escarlata y se ahí se catapultaron a la conquista del banderín de la Liga Mexicana.
Sí, tuvieron que pasar 37 años para que nuevamente Puebla sometiera a la novena roja, esta vez en su propio estadio, el nuevo Diamante de Fuego que construyó don Alfredo Harp para convertirse en casa de su querido equipo.
Es también la primera serie que ganan los Pericos bajo el mando de la nueva directiva que encabezan José Miguel Bejos y Nacho Trigueros y que saltó a la escena sobre el final de 2018 cuando tomó el mando de la franquicia poblana.
Para los verdes en esta nueva etapa, la sexta fue la vencida, porque en una cadena de enfrentamientos que comenzó en el 2003, siempre los Escarlatas habían salido con los brazos en alto en los enfrentamientos de postemporada.
Esa vez fue lo más cerca que se quedó Pericos cuando forzó la serie hasta el séptimo partido, pero después hay que sumarla las derrotas en el primer playoff de 2011, la final de 2014, la primera ronda de la segunda temporada de 2018, y la semifinal del año pasado, donde los verdes también aparecieron como el mejor perdedor.
Y si nos remontamos al pasado hay que sumarla de postemporada de 1974 todavía bajo la estafeta de Pericos, y la de 1976, la única que perdieron y jugaron como Ángeles de Puebla.
SE LUCIÓ EL PITCHEO
Sergio Omar Gastélum ante los problemas en una mano de Héctor Sepúlveda tuvo que recurrir al zurdo Héctor Villalobos, que había entrado como relevo en los últimos cuatro encuentros de la serie.
Y el zurdo que llegó a los Pericos en cambio con Campeche por Óscar Félix no desentonó. Lanzó con brillantez durante cuatro entradas y dos tercios, dándole de comer en la mano a la ofensiva de los Diablos, a quienes mantuvo sin hit ni carrera durante ese lapso con dos bases y cuatro ponches, hasta que en la quinta con corredor en la inicial y dos fuera, Río Ruiz descifró sus lanzamientos con un doblete de terreno por el derecho que colocó Escarlatas en los dos últimos sacos.
A pesar de la ventaja de 4-0 que sacó Pericos en los tres primeros episodios, Sergio Omar Gastélum consideró que el zurdo ya había hecho. No se trataba de que entrara al récord ganador, sino defender esa ventaja que colocaba a los verdes en la gran final del Sur.
Jaló por Roel Ramírez, perdedor del sexto juego, quien salió del atolladero, dominando a Francisco Córdoba en una línea de bate quebrado por el campo corto, para colgar un monumental cero.
Roel terminó secando por completo a la ofensiva roja retirando en riguroso orden a los siete enemigos que enfrentó.
Era un poema de un solo hit durante siete entradas.
Ya con un trabajado Roel, el Güero trajo a Luis Santos para la octava entrada, pero el dominicano estuvo a punto de comprometer la situación cuando fue saludado por cuadrangular de Moisés Gutiérrez entre derecho y central que colocó a los Diablos en la pizarra y convirtió al Alfredo Harp en el volcán a punto de estallar.
Santos, quien salió con un dolor en la espalda el jueves, estuvo a punto de echar a perder todo cuando regaló boleto a Río Ruiz y permitió sencillo de Córdoba, lo que colocaba ya la potencial del empate en la caja de bateo.
Gastélum no esperó más y trajo a su cerrador Elkin Alcalá para un prodigioso rescate de dos entradas. Era la hora cero, el momento de apretar el látigo, porque si esos Diablos se levantaban, un eventual séptimo sería más que complicado.
Alcalá no empezó nada bien, porque terminó regalando el boleto a Ramón Flores para los senderos se llenarán de Diablos.
Sin embargo, el colombiano se fajó para recetar el cuarto ponche en el partido a Jesús Febal, y consumar un out de oro.
El peligro seguía latente y se acrecentó cuando Julián Ornelas sacó el cepillazo al jardín central para empujar par de carreras que ponían a los Diablos abajo 4-3 y colocaba la potencial del empate a solamente 90 pies del home.
El partido ahí estaba para uno y para otro, y más cuando venía a la caja de bateo al cuarto leño de los Diablos, Japhet Amador, el hombre más peligroso de la ofensiva capitalina.
Alcalá, entonces sacó a relucir su experiencia, centro sus pitcheos de las rodillas hacia abajo tratando de evitar un batazo a los jardines, y buscando obligar al “Gigante de Mulejé” a sacar el roletazo al cuadro para ejecutar el salvador doble crimen.
Y el derecho sudamericano lo consiguió cuando obligó a Japher a rodar por el campo corto, donde Adamés levantó con elegancia, se la pasó a Samar Leyva quien dobló a la inicial para ejecutar el doble pley que ponía fin a la amenaza roja.
En la novena, se despachó a Gamboa, ese mismo que siendo un novato, macaneó a los verdes en la final de 2014, obligó a Roberto Ramos a elevar corto al derecho, y después a Moi Gutiérrez a sacar otro batazo por la misma zona, que levantó a los aficionados Rojos, pero que Pete O’Brien tomó a unos metros de la cerca para que los Pericos consumaran la obra, acabaran con el dominio de los Diablos, y se metieran a la gran final del Sur.
TOCARON TEMPRANO
Los Pericos tomaron la delantera en el mismo primer episodio cuando Leo Germán saludó a Robbin Williams con doblete, Stankiewicz recibió boleto, y después de la jugada de selección de Danny Ortiz que movió a la antesala al corredor, Chris Carter trajo la carrera de la quiniela con elevado profundo al izquierdo.
Los verdes incrementaron en el tercer episodio con un ataque de tres anotaciones cuando con dos outs, Carter sacudió sencillo, y Williams perdió por completo la zona de strike regalando boletos consecutivos a O’Brien, Adames y Leyva, para forzar la primera de caballito, y Juan Kirk, hermano de Alejandro, quien apareció como receptor titular, al primer pitcheo sacudió el imparable al jardín central que remolcó un par de rayitas para poner los cartones 4-0.
Fue todo para Williams, y después entre Ricardo Pinto y José Bravo se encargaron de mantener con esperanzas a los Diablos al tolerar solamente dos hits en las restantes seis entradas y un tercio; sin embargo, fue demasiado tarde, porque el año de los Pericos ya estaba hecho, y la hombrada estaba cada vez más cerca.
Ganó0 Roel Ramírez (1-1) en relevo perfecto de dos entradas y un tercio, con salvamento de Alcalá y perdió Williams (2-1).
CONTRA LEONES
Ahora, los Pericos se verán de nueva cuenta la cara ante los Leones de Yucatán, a quienes ya vencieron en la final de 2016 y 2017, y más antes en otro par de enfrentamientos de postemporada.
Los Pericos irán por la venganza de lo que sucedió la campaña anterior cuando los Leones ganaron la batalla en seis juegos, y aunque los verdes avanzaron como el mejor perdedor, quedó pendiente esa cuenta que bien podrían terminar saldando rápidamente.
La batalla comenzará en Yucatán, a partir del lunes porque al avanzar Pericos como mejor perdedor en la fase inicial, perdió la ventaja que le brindaba la mejor ubicación en el standing general.
Gabriel Ynoa y Yoimer Camacho serán las dos primeras cartas en el Kukulcán, donde los verdes conquistaron la última serie de la temporada regular.






