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Dicen que la derrota es huérfana y la victoria tiene muchos padres.

Cuando los Pericos dejaron escapar la oportunidad de eliminar a los Diablos en el propio parque Hermanos Serdán, ante su gente, en los juegos cuatro y cinco, más de uno de los llamados expertos al beisbol pegaron el grito al cielo.

Tildaron al equipo de ser un equipo chico y que no podía ser posible que jugaran de esa manera y no pudieran acabar con los Escarlatas.

Muchos bajaron la guardia y pensaron que los Diablos tenían todo para cambiar la historia en el regreso al estadio Alfredo Harp.

Lo que la afición no tomó en cuenta es que, los Pericos jugaron su mejor beisbol en toda la temporada fuera de casa, y que en esta serie de zona ya le habían pegado par de veces a los Diablos en su propia casa.

Esas dos derrotas en Puebla, pese a tener la ventaja de 3-0 en la serie, eran de esperarse. En el cuarto juego quizá aparecía dentro del presupuesto porque tarde o temprano los Diablos iban a despertar, y en el quinto partido fue imposible levantarse ante la embrujada serpentina del fantástico Trevor Bauer.

Cuando el pitcheo aparece, todo resulta imposible.

Diablos vivió con esa joya de Bauer, pero Pericos respondió y el líder ganador de la temporada regular Antonio Santos sacó la casta a la hora buena.

Sobre el mismo Infierno de Fuego le devolvió la gema a los Diablos, y con esa labor impecable colocó a los Pericos en otra final del Sur, y en la antesala de otra Serie del Rey.

A los Diablos no lo pintaron de blanco en toda la temporada y Pericos lo hizo cuando más se requería. Además, de acuerdo a datos de Gabriel Medina, desde 2023, Diablos no recibía una blanqueada en el estado Alfredo Harp.

Algo, en verdad más que aplaudible.

Aquellos incrédulos que dudaban, hoy festejan el triunfo, porque hay quienes piensan que en este jueguito se puede ganar siempre y creen que el rival de enfrente no cuenta.

Se acabó con el reinado del bicampeón, y Puebla que una y otra vez ha sido humillado por Diablos, se desquitó de la mejor manera, acabando con el sueño de los Escarlatas de convertirse en el segundo tricampeón en la historia de la Liga Mexicana.

Ramón Orantes, con ese enorme y grande equipo de asesores que tiene dentro del cuerpo técnico, dirigió como debe ser. Apostó a su pitcheo, y cuando Breto sacó la octava en pocos pitcheos y para la novena venían tres zurdos le dio el voto de confianza y el venezolano resolvió la última tanda como lo hacen los grandes.

Esta vez no fue necesario ni McMahon ni Bracho, porque entre Montilla y Breto tuvieron los arrestos para rematar la obra que comenzó Antonio Santos.

Los Pericos ya están en la final del Sur, esperan a Oaxaca o Tabasco, y quien toque, créanme que este equipo, bajo el gran trabajo de la dirección deportiva con Alfonso “Chato” López y Enrique “Shatito” López se encuentra nuevamente a un paso de la gloria. Y así, sólo así, toda la directiva está silenciando las opiniones de la gente ardida que no deja de criticarlos, a pesar de todo.

Para no desentonar. Otra vez, por tercera vez en la historia se le ganó a Diablos en seis juegos. Y lo motivante dentro de la historia es que, cada vez que Puebla pasa por encima de los Escarlatas, es campeón.

Para esta nueva era de la franquicia es la segunda vez que dejan a Diablos fuera en nueve enfrentamientos, lo que es más que meritorio tomando en cuenta las derrotas del pasado, sobre todo en la década de los 70, donde ni ese trabucazo de los Ángeles de Puebla, pudo con ellos.

No soy adivino para pronosticar hasta donde llegará Pericos, pero llegue a donde llegue, será otra temporada fantástica llena de grandes emociones y satisfacciones.

Hoy toca festejar, y sí, seguir soñando en que, una vez más dejar fuera a Diablos, puede traer los mejores dividendos.

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