PERICOS: MILAGRO CONSUMADO 

Parte final

J.L. HERMIDA USCANGA 

Los verdes estaban una vez más en la final, frente a Unión Laguna, equipo con el que hizo precisamente alianza para comenzar su gran año, al conquistar un mes atrás el título en la Liga Tabasqueña.

Laguna, dirigido por José Benjamín Molina, había dejado en el camino en siete juegos a Sultanes de Monterrey; en cinco a Tijuana, y en la final del Norte sometió en seis juegos al súper favorito, Tecolotes de los Dos Laredos.

Las cartas estaban echadas y era la hora de vencer o morir para los dos finalistas, principalmente para los Algodoneros que llegaban con una sequía de 73 largos años sin un banderín.

El viernes 8 de septiembre el estadio Revolución volvía a albergar una final. 

Gabriel Ynoa, la estrella poblana volvió a lanzar un juegazo de seis hits y dos carreras durante seis entradas, y el relevo de dos entradas de Roel Ramírez dejó la cama tendida para Elkin Alcalá que saltó a la novena con la misión de defender esa ventaja de 4-2 que le había dado O´Brien con su cuarto jonrón en la postemporada en el séptimo rollo.

Del otro lado, Braden Webb explotó en la quinta con dos outs, después del error del primera base J.C. Escarra a batazo de Danny Ortiz que significaron par de carreras para los verdes.

Pero apareció esa novena tanda donde Laguna reaccionó y con sencillo del “Conejo” Robles puso los cartones 4-4 para dejar el escenario listo para Allen Córdoba que, con el corredor en segunda después de estafarse la almohadilla, sacudió el imparable al izquierdo para tender en el campo a los Pericos.

Al día siguiente, Laguna se dio un festín tempranero, castigó sin misericordia a Yoimer Camacho y con 12 carreras en los tres primeros episodios aplastó 14-3 a Pericos.

Esa noche Nick Torres se fue de 3-3 con jonrón, tres anotadas y cuatro remolques para respaldar la serpentina de Joe Van Meter.

Fue allí, cuando en la rueda de prensa después del juego, el manager de los Pericos, Sergio Omar Gastélum disparó aquella frase que se hizo célebre y levantó el espíritu de los suyos: “Prefiero estar 3-0 abajo en una final, que estar viéndola por televisión en mi casa”.

Con la desventaja de 2-0, la serie se trasladó al Hermanos Serdán.

Los Pericos se encontraban enfrente con otro reto más. Jamás en una serie final se habían levantado de un 2-0 en contra, así que era el momento de vencer otro de sus demonios.

Y esos Pericos, que derribaron todas las adversidades, incluso la de perder a su tercer abridor en plena postemporada, comenzaron su reacción para conquistar cuatro triunfos a la hebra y consumar el espectacular regreso.

En un Hermanos Serdán pletórico, aquel lunes 11 de septiembre, los verdes se metieron a la pelea al ganar 8-2 con serpentina de Héctor Villalobos, quien, aunque no alcanzó a entrar al récord ganador, trabajó cuatro entradas en blanco y consiguió lo que su manager quería con cuatro entradas y un tercio de solo dos carreras.

Después vino la caballada del bullpen con Roel, Erick Preciado, Luis Santos y Elkin Alcalá que contuvieron sin carreras en los últimos cuatro episodios a los monarcas del norte, mientras a la ofensiva Peter O´Brien descargaba su quinto jonrón y Danny Ortiz empujaba dos con doble en la séptima.

Pericos no sólo regresó en la final, sino que le pegó a Aldo Montes, uno de los estelares laguneros que sólo aguantó una entrada y dos tercios, llevándose tres carreras a cuestas.

El cuarto duelo era clave para los verdes. Y Gastélum sabía que tenía que manejar con inteligencia. Abrió con Rudy Acosta, pero cuando se metió en problemas en la segunda entrada donde Laguna tomó ventaja de 1-0, trajo desde el bullpen a Jesús Huerta que hizo un relevazo de tres entradas y un tercio donde contuvo a Laguna en un solo registro.

Y desde la sexta tanda, otra vez saltó a escena ese 1-2-3 que fue letal en la batalla final: Roel, Santos y Alcalá, con una entrada en blanco cada uno, tolerando solamente dos imparables, y con el colombiano apuntándose su sexto rescate en playoffs.

Esta vez, Pericos revirtió una desventaja de 2-1 con un ataque de tres registros en la cuarta tanda contra la serpentina de Luis Gámez y desde ahí en adelante fue una colección de ceros de los dos bullpen, para finiquitar el duelo en 2 horas con 54 minutos.

Un sencillo de Danny más doblete de Carter encendió la mecha, para que O’Brien empatara el partido con sencillo y elevado de sacrificio de Leyva más sencillo de Kirk contra el relevo de Rafael Pineda, trajeron las dos restantes que sentenciaron el partido.

La serie se empataba 2-2, y de los 14 triunfos que pedía “El Chatito” López después de los dos juegos contra el Águila, y que en realidad fueron 13, sólo restaban dos.

La noche del 13 de septiembre fue espectacular. Gabriel Ynoa y Brandon Webb se trenzaron en un duelazo, que hasta la sexta llegó a favor de Laguna 3-1.

Todavía en la séptima agregaron dos más haciendo explotar a Ynoa, y aunque Roel fue afectado por un lamentable pecado de Adames, apareció Erick Preciado para evitar un daño mayor.

Fue allí cuando la afición vio de nueva cuenta a esos Pericos que quería ver, consumando un espectacular regreso de cuatro carreras para empatar el partido en la fatídica séptima entrada.

Leyva y Kirk ligaron sencillos, Germán tras fallar el toque, se ponchó, pero Miguel Guzmán expulsó del cerrito al relevista Jake Jewell con oportuno que trajo la primera del ataque; Danny Ortiz recibió al zurdo José Torres con single que llenó los senderos; Adames impulsó la segunda con elevado de sacrificio, y quién más iba aparecer en ese momento que Chris Carter con un doblete entre izquierdo y central que mandó las dos carreras a la timbradora que pusieron el partido 5-5.

El duelo llegó empatado hasta la novena, cuando en el cierre contra el taponero Thomas Mcllraith, quien entró a rescatar la nave desde la séptima, O’Brien abrió el episodio con sencillo, Stankiewicz lo puso en segunda con toque, Leyva fue pasado intencional, y un rodado lento de Kirk los colocó en los dos últimos sacos.

Tocaba el turno a Leo Germán. Al héroe en dos juegos de la batalla contra Diablos, quien iba de 15-0 en la final, pero estaba acostumbrado a estos momentos de presión.

Le gustaba ser héroe y no falló.

El sinaloense en cuenta de una bola con dos strikes, conectó el rodado, prácticamente con ojos, que se fue alegremente entre tercera y short, para que el “Tarzán cubano” entrada a la chocolatera con la carrera del triunfo.

Una vez más, Pericos volvía a dejar en el terreno a su oponente, y una vez más, Leo Germán, con apenas su primer imparable en la final después de 16 turnos, se volvía a colocar la camisola de héroe.

El Hermanos Serdán era prácticamente un volcán en erupción, con la afición festejando a lo grande y coreando el nombre de Pericos y de Leo Germán.

Sólo faltaba uno, y al igual que en 2016, había que ir por él a casa del rival.

Un destino ya marcado, porque un equipo que tardó para ganar como visitante, remataría con un triunfo fuera de casa para conseguir el campeonato.

Así, la batalla se trasladó de nuevo al Revolución, el mismo viernes 15 de septiembre, el día del grito de la Independencia.

Yoimer Camacho y Aldo Montes se trenzaron en un cerrado duelo, que iba ganando Puebla 2-0 con el venezolano trabajando sin hit ni carrera durante cinco entradas.

Pero en la sexta se derrumbó con dobletes ligados de Allen Córdoba y J.J. Muno, y ahí Laguna lo hizo explotar para armar un ataque de cuatro carreras y dar la voltereta al juego.

Camacho se llevó tres hits y dos carreras a cuestas, y después Villalobos no pudo sacar out, llevándose otro par, lo que obligó a Gastélum a traer a Roel Ramírez, quien puso orden para detener la rebelión.

Entre Roel y Preciado mantuvieron en blanco a Laguna séptima y octava, para que los verdes se mantuvieran con vida en el partido.

Así llegó la apertura de la novena tanda. Uff, qué clase de episodio.

José Molina mandó a Mcllraith, su taponero de lujo, que ya había fallado en ese quinto juego en el Serdán.

Y empezó la novena todavía con el recuerdo de ese partido.

Regaló boletos consecutivos a Leyva y Kirk, por quien entró a correr el novato Rogelio Cobos Jr., y ya con las del empate en los senderos, Leo Germán vino con la “plancha” que colocó a los dos corredores en posición anotadora.

MCllraith no veía la suya y con otro boleto a Miguel Guzmán, Pericos llenó los senderos; Molina jaló entonces por el zurdo Jeff Ibarra con dedicatoria especial para Danny Ortiz.

El boricua se plantó en la caja de bateo, defendió su turno, y en cuenta de 2-2 tras una guerra de foules, en el séptimo envío, disparó el batazo por el hueco de primera y segunda que permitió anotar trotando a Leyva; el chamaco Cobos recibió luz verde de Rusell Vázquez al pasar por tercera, y cuando se dio cuenta que el tiro de Nick Torres venía abierto hacia la zona que él corría, se deslizó de abanico en el plato por la parte de adentro, con valentía, para tocar con la mano, y vencer la estirada del receptor Alex Flores.

Todavía Cobos, con la duda de si lo había hecho o no, se regresó a retocar el plato, y de nueva cuenta esquivó la mascota del receptor lagunero para poner los cartones 4.-4.

El Revolución enmudeció por completo cuando Cristhian Adames continuó con el batazo atrasado por el derecho, que picó metros delante de Nick Torres para empujar la quinta, y consumar el milagroso regreso de los Pericos.

La novena fue para Elkin Alcalá, quien con dos outs permitió sencillo del emergente Adrián Tovalín, para colocar la del empate en los senderos. Y tocaba el turno para Allen Córdoba, ese mismo que había liquidado el primer partido con imparable al izquierdo contra la serpentina del pitcher colombiano.

Era el momento de la revancha para Alcalá, y con un más conseguiría su séptimo rescate en playoffs y entregaría ese sexto título a los Pericos.

Pero también un batazo del panameño podría cambiar de nuevo la historia del partido.

Elkin lo colocó en cuenta de 1-2, y en el cuarto pitcheo obligó al primer bate lagunero a sacar el rodado por la intermedia, donde Leyva levantó con elegancia, pasó la bola al torpedero Cristhian Adames para forzar al corredor emergente Ramón Mora que se trasladaba rumbo a la intermedia, para poner punto final al partido y a la gran final 2023.

De esa manera, los Pericos del milagro se proclaman campeones de la temporada 2023 de la Liga Mexicana.

Sí, con esa estafeta de mejor perdedor, que los “villamelones” buscaron demeritar, pero monarcas al fin, de la Liga Mexicana.

Elkin agradeció a todos los dioses, mientras en el terreno y la caseta comenzaba el festejo.

Pericos lo había logrado. Todos, en conjunto, porque cada uno se puso la casaca de héroe en el momento que se necesitó; habían hecho realidad el sueño, en una postemporada donde se superaron todas las adversidades y se derribaron todos los “demonios” que perseguían a la organización.

Sí, un campeón que fue el mejor perdedor, el primero que lo logra en el circuito desde que se implantó el nuevo sistema de playoffs hace dos temporadas; que se levantó de cinco derrotas al hilo entre la primera y segunda fase de postemporada, que acabó con los “fantasmas” llamados Diablos; que volvió a demostrarle a Yucatán que, en finales del Sur, sólo hay un mandón, y que por primera vez en una final se levantó de un 0-2 en contra, para lograr el campeonato.

Y con Chris Carter llevándose la distinción de Jugador Más Valioso.

La fiesta fue completa. Al día siguiente se festejó en Puebla en pleno zócalo, en pleno desfile del 16 de septiembre con el gobernador Sergio Salomón  Céspedes, presente, y el domingo continuó con el homenaje de la afición en su Nido Verde.

Sí, el sexto título, como se pronosticó desde la presentación, llegó la misma noche del grito de nuestra Independencia. Después siguieron los logros individuales con Carter conquistando el Premio de Retorno del Año con todo merecimiento, después de su enorme actuación con los verdes con quienes fue monarca de OPS (más bases alcanzadas) con 1.134; y más tarde el premio de Ejecutivo del Año para Ignacio Trigueros, por su trabajo como presidente de los nuevos campeones.

Un año 2023 que se redondeó con la conquista del bicampeonato en la Liga Invernal Mexicana haciendo nuevamente alianza con Laguna y Olmecas de Tabasco, apenas el 1 de diciembre barriendo en tres juegos a los Diablos.

Ahora se viene un 2024 de retos, donde la misión de directiva, jugadores y cuerpo técnico es buscar el bicampeonato.

Y claro que se puede.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *