Pericos: un año 2023 de ensueño

Parte lll

J.L. HERMIDA USCANGA

Después de meterse a playoffs como cuarto lugar del Sur, con Chris Carter con un resurgimiento brillante al acumular 21 cuadrangulares (22 en total) y 59 carreras impulsadas (64 totales) y un OPS de 1.224, el mejor de todo el circuito, en los 54 juegos que vio acción desde que llegó de Monclova, y con Yoimer Camacho (11-2) como colíder de triunfos, y con Danny Ortiz (16 HR, 61CP) y Peter O´Brien (20, 59)  firmando una campaña de 36 cuadrangulares y 120 impulsadas entre los dos, los Pericos estaban más que listos para ir por el objetivo trazado: el sexto campeonato.

Era el segundo año consecutivo que se metían directo a la fiesta, ahora de la mano de Sergio Omar Gastélum, quien había entrado al relevo en lugar de Héctor Hurtado, oficialmente desde el 9 de mayo de 2023, en el juego 16 de la temporada regular.

El último banderín, en 2016, los Pericos lo habían ganando con un manager bombero, cuando en circunstancias diferentes, porque el equipo peleaba en lo alto, Cory Snyder relevó en el timón a Matías Carrillo.

“El Güero” Gastélum tenía un 1-2 de lujo en su cuerpo de abridores: el dominicano Gabriel Ynoa, que había terminado con 7-3 y el venezolano Yoimer Camacho (11-2), y atrás de ellos el prometedor Héctor Sepúlveda y la experiencia de Rudy Acosta y Héctor Villalobos.

La primera noche en la serie a ganar cuatro de siete contra el Águila no pudo ser mejor, y en el mismo estadio Beto Ávila de Boca del Río, Veracruz, Yoimer Camacho tejió una magistral obra de pitcheo para superar en la cumbre a David Reyes y apoyado en cuadrangular solitario de Drew Stankiewicz blanquear al ilustre equipo jarocho por 2-0.

Al día siguiente, Gastélum decidió mandar al cerrito a Sepúlveda, y la batalla se extendió a once trepidantes episodios, donde los Pericos viniendo de atrás superaron 4-3 a los Rojos con cuadrangular solitario de Samar Leyva, y donde Héctor Villalobos que fue un todo terreno en playoffs, trabajó la última tanda para conservar el triunfo de Elkin Alcalá.

“Sólo nos faltaban 14”, decidía motivado el gerente deportivo Enrique “Chatito” López, refiriéndose a los triunfos que restaban en el camino hacia el banderín

Viajaban a Puebla con ventaja cómoda de 2-0 y con Gabriel Ynoa, listo para dar la tercera estocada, pero Veracruz peleó hasta el final con los dos jonrones de Liddi, que con su segundo estacazo en la novena mandó el juego a extrainnings. Allí Peter O´Brien se colocó la camisola de héroe al disparar jonrón con uno a bordo en el undécimo capítulo nuevamente para poner a Pericos a un triunfo de la segunda fase.

Pero el Águila resurgió de sus cenizas y sacó los dos siguientes del Serdán por pizarras de 8-3 en un cuarto juego que se completó en dos días, el quinto de la serie por paliza de 16-7.

Para Pericos, el desajuste en el hombro derecho de Yoimer Camacho obligó a Gastélum a improvisar a sus abridores. A tal grado que Rudy Acosta terminó abriendo los juegos cuatro y cinco en el Hermanos Serdán.

Sí, en el cuarto sólo estuvo dos tercios cuando el juego se suspendió por lluvia, y de nuevo subió el lunes al quinto partido sacando un solo out y llevándose cinco carreras a cuestas.

Aún Pericos intentaría dar el último golpe en el puerto, pero no fue así, a pesar de la gran labor de Ynoa, el Águila le sacó el juego al bullpen verde para ganar 4-2 y la serie se fue a siete partidos.

Ya con eso, los dos estaban en la fiesta, ya que uno avanzaría como ganador y el otro como mejor perdedor, aprovechando las reglas de competencia de la postemporada.

Las otras dos batallas se habían terminado antes del sexto juego, y la de Pericos-Águila, se había extendido hasta el máximo.

Y sucedió lo inesperado, el Águila emulando a los Charros de Jalisco, a Yucatán y Tijuana, los únicos que se habían levantando de un 0-3 en contra repitieron la dosis en el séptimo juego (4-2) otra vez con dos carreras en la octava tana y contra el mismo relevista Luis Santos, que perdió los dos últimos juegos.

Ni hablar, Pericos la había dejado ir, pero estaba por segundo año consecutivo en la semifinal de zona, con la misma etiqueta de mejor perdedor, y como sucedió un año atrás después de ser eliminado por Yucatán, otra vez estaban en el camino esos Diablos, al que no se la habían visto una sola en toda la historia de postemporada, y que la campaña anterior sacaron la escoba para liquidarlos en cuatro juegos.

Era el momento de acabar con todas las jetaturas. “Para ser campeón hay que ganar a todos”, decía “El Chato” López, y en redes sociales la afición coincidía con él.

Al llegar como mejor perdedor se acaban todos los beneficios, y cada serie a la que avanzaran tendrían la desventaja de abrir fuera de casa, así tuvieran mejor marca que el rival.

LA HORA DE LA VERDAD

La hora de la verdad había llegado, y con una cadena de cuatro derrotas al hilo, los Pericos se encontrarían nuevamente cara a cara frente a los Escarlatas, su “coco” de siempre al que, bajo el nombre de Pericos jamás habían podido vencer en postemporada.

De hecho, la única vez que una franquicia poblana los había sometido fue en 1986 con los Ángeles Negros que, de ahí, se enfilaron a la conquista del banderín.

Después de perder el último en Veracruz no habría descanso, y de ahí mismo se trasladaron a la Ciudad de México para abrir la serie al día siguiente -viernes 18 de agosto-.

Diablos ganó el primero 6-3 contra Rudy Acosta, lo que elevaba la racha a cinco reveses consecutivos. Pese a todo, Pericos no había jugado mal.

La plática motivacional ante del segundo juego cambió el chip de los verdes. Héctor Sepúlveda subió al cerrito y brindó su única y mejor actuación que tuvo a partir de ese momento.

El juego se completó en dos días, pero Sepúlveda con sus cinco entradas de labor en ese primer día, apoyado al día siguiente por Roel, Villalobos y Alcalá que con apuros se apuntó el rescate, los verdes empataron la serie al ganar 7-5 un duelo dramático.

La batalla regresó al Serdán en un ambiente de locura en el escenario poblano, con los verdes almacenando su tercer triunfo consecutivo en entradas extras en la postemporada.

El duelo lo abrió Ynoa que se llevó cuatro carreras en cinco entradas y un tercio, pero el bullpen mantuvo con vida a los Pericos, hasta que en la octava despertaron con cuatro registros para dar la voltereta al partido y ponerse encima 5-4.

Diablos empató en la novena con jonrón de Ramos contra Alcalá para mandar el juego al sueño dorado de los aficionados.

Elevado de sacrificio de Julián Ornelas en la décima, colocó a los Rojos a tres outs del triunfo, pero faltaba todavía lo mejor y aparecería por primera vez en escena un pelotero que no había estado en el guión.

“El Flamingo” Bojórquez había mandado desde la octava a su cerrador Tyron Guerrero para tratar de conservar la ventaja en la tanda, pero no pudo hacerlo y pese a que ya había librado la novena, el alto mando rojo lo dejó todavía en la décima, agotando el brazo de su taponero de lujo.

Pericos aprovechó a la perfección el cansancio del dominicano a quien Carter le negoció boleto, O´Brien siguió con sencillo y tras fallar Adames con elevado al izquierdo, apareció el madero de Leo Germán, colocado como séptimo en el orden, quien en dos bolas con strikes chocó el pitcheo afuera de Guerrero para conectar el doblete hacia los terrenos del jardín derecho que permitió anotar a los dos corredores -Brayan Gómez que entró como emergente por Carter y O´Brien- para dejar tendidos en el terreno a los Diablos.

Con el triunfo de 7-6, Pericos lograba lo que no conseguía desde hace mucho tiempo: estar arriba en una serie contra Diablos.

Para ese cuarto juego reapareció en la lomita Yoimer Camacho, quien cumplió durante cinco entradas y un tercio trenzándose en el duelo contra Daniel Ponce de León, exliga grande mexicano.

Yoimer aceptó las dos carreras en el primer rollo, y De León mantuvo en cero a los verdes hasta la sexta cuando acortaron la distancia; Diablos abrió el trecho 3-1 en la apertura de la séptima, pero los verdes pusieron el partido 3-3 con dos en la séptima.

Después de Camacho siguió la misma fórmula con su bullpen: Villalobos, Roel Ramírez, Luis Santos y Elkin Alcalá, para así detener a los Pingos en esa sola carrerita de la séptima.

El duelo llegó 3-3 a la novena, donde nuevamente apareció la figura del héroe de la jornada anterior: Leo Germán.

Bojórquez mandó al relevo al venezolano Ricardo Pinto; Germán plantó bien sus pies sobre la caja de bateo, y al segundo pitcheo conectó el tablazo que se llevó la cerca del izquierdo para hacer explotar por segundo día consecutivo el Serdán y volver a tender en el campo a los Diablos.

La ventaja de 3-1 ponía a los Pericos a tan sólo un triunfo de lograr lo nunca logrado: eliminar a los Diablos por primera vez.

Los Pingos no se rindieron y alargaron la vida al ganar ese quinto juego 8-6 para regresar al estadio “Alfredo Harp” en busca del regreso, que los Pericos ya no permitieron.

Para esas alturas ya Pericos no tenía a Héctor Sepúlveda, quien después de su salida en la capital a su regreso a Puebla recibió un golpe en la muñeca derecha en un asalto cuando se dirigía a una tienda de conveniencia, y así se quedó sin un abridor clave.

A Sepúlveda le correspondía abrir ese quinto juego, pero de plano estaba descartado.

No sólo eso, sino que también en toda la postemporada no pudieron contar con el experimentado receptor Gabriel Gutiérrez, lesionado de la espalda, y el novato de Tijuana, Juan Kirk tomó la estafeta y lo hizo maravillosamente bien.

Para el sexto juego, Gastélum le dio la bola al zurdo Héctor Villalobos, quien trabajó cuatro entradas con dos tercios de un solo hit, y aunque no entró al récord ganador, fue clave para que los verdes consiguieran lo que parecía imposible: eliminar a Diablos en su propio Infierno.

El marcador final fue de 4-3, donde los verdes pegaron primero contra Williams con una en la primera, impulsada por elevado de sacrificio de Carter, y tres en la tercera con boleto con casa llena a Leyva y oportuno de Kirk, que trajo las dos restantes.

Entre Villalobos y Roel que entró en la quinta, colgaron siete argollas a los Diablos, pero en la octava Luis Santos comprometió todo al permitir tres carreras sin sacar out, lo que obligó a Elkin Alcalá a hacer un rescate de seis outs.

Esa octava fue de pesadilla, porque con un out, Alcalá permitió el sencillo de Ornelas que empujó par de carreras para acercar a los Diablos a una, y con corredores en las esquinas venía el turno del cuarto leño Japhet Amador.

Era un momento de drama, el sufrimiento se percibía en todos lados donde seguían el partido por televisión, pero Alcalá se fajó y sometió al “Gigante californiano” en una rola por el campo corto, para que la defensiva poblana realizara de manera magistral el salvador doble crimen.

La novena fue pan comido. La retiró en orden, sometiendo a los tres bateadores zurdos de los Diablos en una rola al cuadro y sendos elevados al prado derecho.

El milagro se había consumado, y los Pericos por primera vez habían eliminado a los Diablos, para meterse de nuevo en la gran final del Sur.

Sí, los Pericos del milagro estaban de regreso, y ahora iban por la revancha ante los Leones que, en batallas finales del Sur, eran sus principales clientes, en una serie que enfrentaba como timoneles a dos ex jugadores felinos: Sergio Omar Gastélum y Roberto Vizcarra, ya con varios títulos a su cuenta, el más reciente con los melenudos, el campeón todavía vigente.

LA FINAL DEL SUR

Era la tercera vez que Pericos y Leones se veían en una final del Sur, y las dos veces anteriores los verdes habían salido con los brazos en alto: 2016 y 2017, precisamente en sus dos últimas finales.

La final comenzó en el Kukulcán, pese a la mejor posición de Pericos, pero esa estafeta que le quedó en la serie contra Veracruz, al que Leones ejecutó en cinco juegos, lo obligaban a comenzar como visitante, pero con la ventaja de mandar a su 1-2 del pitcheo en los dos primeros de la batalla.

Ese lunes 28 de agosto, Gabriel Ynoa brindó una joya de pitcheo de cinco hits a lo largo de ocho episodios para superar en el duelo al venezolano Félix Doubront y los Pericos pegaban primero por pizarra de 3-1.

Elkin Alcalá trabajó la novena para apuntarse su cuarto rescate de la postemporada, y batazos remolcadores, primero de Juan Kirk en la segunda, y Cristhian Adames y Chris Carter en la quinta traían los tres registros verdes.

Yoimer Camacho puso a los Pericos con medio título en la bolsa con hermética serpentina de cuatro hits, dos ponches en seis entradas en blanco, y apoyado un ataque tempranero de cuatro registros en el mismo primer rollo contra su paisano Henderson Álvarez, donde Carter trajo la primera con doble y Danny Ortiz tres más con su cuarto estacazo de la postemporada.

Camacho tuvo una enorme actuación, y lo siguieron Roel que se llevó las dos carreras, Luis Santos y Alcalá, con su segundo rescate consecutivo y quinto total en estas instancias.

La serie se trasladó al Serdán, donde Yucatán se sacudió la mata y apaleó 11-1, pero para ello necesitó tres días. Fue un duelo que comenzó el jueves 31 de agosto, cuando se interrumpió por lluvia después de seis entradas y un tercio y se alargó por el mal tiempo para terminar hasta el sábado donde se jugaron las últimas entradas.

El viernes ni siquiera hubo indicios de reanudarse porque cayó un aguacerazo que inundó el Hermanos Serdán, y todo se resolvió el sábado para dar paso inmediatamente después al cuarto partido.

Mientras Yucatán necesitó tres días para ganar el tercero, Pericos puso horas después la serie 3-1 con otra enorme labor monticular de tres hits y una carrera limpia durante ocho episodios de Ynoa, y tres carreras impulsadas de Chris Carter, dos de ellas con su cuarto jonrón en playoffs, para ganar 7-2.

Pericos tenía todo para coronarse en casa como lo hizo en 2017 ante los mismos Leones y dar otro pasito rumbo al sexto banderín, y en ese quinto juego de toma y daca necesitó otra de los extrainnings para liquidar de nuevo a los melenudos.

La ventaja tempranera de 6-0 que lograron los Pericos en los primeros episodios con el jonrón de tres carreras de O´Brien en la primera tanda y tres más en la tercera con los dobletes remolcadores de Carter (2) y Ortiz (1), parecían suficientes, pero Yoimer Camacho no pudo sostener la ventaja y aquello se convirtió en un duelo de auténtica toma y daca.

Leones resurgió de sus cenizas y en la octava tomó ventaja de 10-9, pero los verdes ripostaron con dos en el cierre para colocarse a tres outs del campeonato.

Esta vez Alcalá que entró al relevo desde la octava no pudo sostener la ventaja de 11-10, y Leones empató la pizarra en la apertura de la novena con sencillo de Agustín Murillo, toque de Sebastián Valle y oportuno de Norberto Obeso.

Así se fueron hasta el décimo segundo capítulo, donde se escribió la espectacular historia de la batalla.

Roberto Vizcarra, alto mando de los Leones mandó al cerrito al cubano Yoanner Negrín, relegado al bullpen, en lugar del potosino Jesús Cruz.

Negrín dominó a Ortiz, pero Leo Germán encendió la medalla con un infilhit por el campo corto, y en la misma acción se colocó en posición de anotador en el mal tiro del parador en corto Luis Sardiñas.

Negrín dominó a Daniel Mercado, que entró a la defensiva en lugar de Rogelio Cobos, que a su vez entró a correr como emergente por Juan Kirk en la octava tanda, en rola por el campo corto; con la primera base desocupada, Vizcarra decidió pasar intencional a Stankiewicz para desafiar al primero en el orden Miguelito Guzmán que llevaba una tarde de tres imparables.

Negrín lo colocó temprano en cuenta de 0-2; Guzmán fauleó el cuarto pitcheo y ya en cuenta de 2-2, Guzmán el sexto lanzamiento hacia al jardín contrario para meter la rola por el hueco entre primera y segunda, y mientras caminaba alegremente rumbo a los terrenos del jardinero derecho Antony García, Leo Germán recibía luz verde a la hora de pasar por tercera para llegar deslizándose al plato y anotar así la carrera de la victoria, del campeonato del Sur, que ponía una vez más a los Pericos en una Serie del Rey.

La locura se desató en el Hermanos Serdán, la afición de pie, explotaba al borde de sus asientos, mientras Miguel Guzmán pasaba de largo hacia la zona del jardín izquierdo, perseguido por sus compañeros para felicitarlo y comenzar el festejo.

Un momento grande, para los Pericos del milagro, que agregaban un triunfo más en entradas extras en la postemporada.

“Sólo faltan cuatro”, repetía “El Chatito” López, mientras la cúpula mayor, encabezada por Alfredo Miguel, Pepe Miguel y Nacho Trigueros, festejaban en el palco principal, que se estremecía con sus brincos, mientras el cronista oficial Miguel Ángel Byrd, acompañado de Miguel Jr. y Édgar Pérez, gritaban a toda voz la conquista de los Pericos.

Continuará..:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *