POR EL JUEGO ANHELADO
Qué no daría la afición del Puebla por ver a sus Pericos, en el duelo de este lunes, tercero de la final contra Algodoneros de Unión Laguna, tener un juego perfecto.
Y al hablar de perfecto no me refiero a que Héctor Villalobos salga en una de esas jornadas inspiradas en el cerrito y domine en riguroso orden cada uno de los nueve episodios del partido.
No, al hablar de perfecto me refiero a que todo le salga bien a la novena poblana. Desde tener una labor inspirada y dominante de Héctor Villalobos; que haya bateo oportuno y anoten más carreras que el rival; que a la defensiva luzcan impecables sin cometer ningún error, y sobre todo que no aparezcan los errores mentales, que siempre terminan causando daño.
Que el cuerpo técnico, encabezado por Sergio Omar Gastélum, dirija un juego por nota; que mande la jugada ideal cuando la tenga que mandar; y que los movimientos que lo obliguen a realizar las necesidades del encuentro, sean en el momento exacto.
Que los jugadores se mentalicen a que debe de ganar el tercero de la serie sí o sí; que ya los dos primeros juegos en Laguna quedaron en el pasado, y que a partir de este momento la serie se reduce a conquistar cuatro triunfos en cinco partidos, y por lo menos dos de los tres en casa para obligar el regreso al estadio Revolución de Torreón.
Sí, es una empresa muy difícil, porque considero que los Algodoneros son un equipo súper bien armado, con buen pitcheo, buen bateo, buena defensiva y que hoy mandará al cerrito a Aldo Montes, su mejor carta en esta postemporada.
Pero tampoco es una empresa imposible. En Pericos hay talento de sobra para cambiar la historia, y tienen que mentalizarse que sí pudieron derrocar a los fantasmas frente a los Diablos Rojos del México, porqué no hacerlo ahora contra Laguna.
Es cierto, cada vez que se pierden los dos primeros, no hemos pasado del subcampeonato, los tres que tienen los verdes en esta nueva etapa, pero tampoco se había podido vencer a los Diablos desde que llevan el mote de Pericos en una postemporada, y este año se consumó el milagro.
Entonces, porqué no, pensar en que sí se puede; que se tiene con qué, sólo hay que poner el extra en cada jugada, equivocarse lo menos posible, y aprovechar el impulso de su gran afición para salir en busca de la hombrada.
La idea es ir paso por paso, como diría aquella canción que escuché en la primera graduación de la primaria de mi pueblo, con letra del profesor Hómero Pólito Domínguez y música de Nacho Hermida; y así poco a poco ir construyendo el camino hasta llegar a la meta final.
Hoy y en los dos juegos casa asegurados -y son los tres mucho mejor- hay que pintar el Hermanos Serdán de color verde, y creer que estos Pericos son capaces de revertir la historia, y pelear como siempre lo han hecho, hasta que no cae el último out.
Porque recuerden como diría Yogi Berra “Esto no se acaba hasta que se acaba”, y tenemos confianza que a la Serie del Rey le queda mucha historia por delante y grandes jugadas por disfrutar.
