J.L. Hermida Uscanga
El dominicano Gabriel Ynoa tiene una nueva tarea con los Pericos de Puebla: abrir el primer juego de la Serie Final en el estadio Revolución frente a Algodoneros de Unión Laguna este viernes y poner adelante a la nave verde en la gran batalla por el banderín de la temporada 2023 de la Liga Mexicana.
Ynoa llegó a la postemporada en su mejor momento y al contrario de lo que sucede con muchos lanzadores ya a estas alturas de la campaña, después del trabajo a lo largo del rol regular cuando ya los brazos se encuentran agotados, el quisqueyano se siente más fuerte que nunca.
Ynoa está acostumbrado a ser el número uno de la baraja. Él se encargó de abrir el juego inaugural de la temporada contra Campeche en el parque Hermanos Serdán y aunque por cuestiones de descanso abrió el tercero de la primera ronda ante el Águila, cuando Yoimer Camacho comenzó con las dolencias en el hombro después de blanquear 2-0 a los porteños en el primer duelo, el destino quiso que Gabriel se fuera acomodando para volver a ocupar el rol de número uno en el momento clave.
Frente a Diablos, al igual que contra Veracruz apareció en el tercer juego, pero al acabar con los Escarlatas en seis partidos, el dominicano estuvo listo para aparecer en el primer duelo de la final del Sur contra Leones en la Blanca Mérida.
Y fue ahí donde apareció el Gabriel Ynoa que los Pericos querían ver, con la grandeza, la clase y la calidad que le permitió llegar a la mejor pelota del mundo.
El derecho lució monumental en su primera apertura para que los Pericos dieran un golpe en la mesa para de verdadera autoridad, como diciéndole a los melenudos “ustedes son los campeones, pero nosotros somos los mandones”.
Con el retraso de tres días del tercer juego, el destino lo colocó en la loma en el cuarto partido, donde una vez más tejió esa joya de pitcheo, donde cerró retirando a los últimos 20 bateadores, completando una labor magistral de ocho episodios para poner a los verdes a uno de la Serie Final.
Ahora, Ynoa abrirá el primero de la final el viernes por la noche en el estadio Revolución, donde el dominicano buscará su tercera salida de calidad consecutiva y dar la delantera a los verdes en la gran final .
Pericos llega a la Serie del Rey apostando en los brazos de sus dos estelares: Ynoa y Yoimer Camacho, apuntalados por Héctor Villalobos y Ruddy Acosta y un bullpen que ha alcanzado la solidez en el momento que más se necesitaba.
Pero la gran esperanza para conquistar el banderín está centrada en el brazo de Gabriel Ynoa, que está más que listo para cargar con la responsabilidad y emular lo que hizo su paisano Lorenzo Barceló , quien en 2012 con sus magistrales actuaciones, prácticamente él solo, llevó al Águila de Veracruz a la conquista del banderín en siete trepidantes partidos contra los Rieleros de Aguascalientes.
Barceló que llegó al Águila el último día de cambios sin derecho de retorno procedente de los Pericos, junto al preparador José Cobos,
ganó sus seis salidas en la postemporada, entre ellos los juegos tres y siete de la final que permitieron a los Rojos acabar con una sequía de 42 años sin ser campeones.
Ynoa va con 2-0 y con tres salidas sin decisión, pero si la serie se alarga y Tláloc se vuelve aparecer, con las dudas que aparecen en torno a no contar con el tercer abridor que quisiera el Güero Gastélum, si las circunstancias así lo requieren, podríamos ver al dominicano trepado en la lomita hasta en tres choques en esta Serie del Rey.
Lo que es un hecho, es que estará en los juegos uno y cinco como abridor estelar verde si es que la batalla no se define en cuatro; y se mantiene ahorrativo y la serie se va hasta el final, no se descarta que se ponga a disposición del manager verde para entrar al relevo en ese juego decisivo, si no alcanza sus cuatro días de descanso reglamentarios para saltar desde el mismo inicio en el centro del diamante.
Fortaleza en su látigo derecho la tiene y los deseos de ser campeón con Pericos, también.
Lo de lanzar tres juegos si la serie se va al límite son simples suposiciones que en ocasiones se convierten en realidad.
