Pericos: una franquicia de tradición que sigue acrecentando su gloriosa historia

En la nueva etapa que comenzó en el año 2000, la franquicia firma uno de los momentos más exitosos en todo el andar por la Liga Mexicana de Verano, que busca rubricar con la conquista de un nuevo banderín

J.L. HERMIDA USCANGA/Fotos Pericos

Siete finales de División, cinco títulos del Sur, todos conquistados de manera consecutiva, cinco finales y un banderín absoluto, que podría transformarse en uno más, son la historia de la franquicia de los Pericos de Puebla en la Liga Mexicana de Verano, en una de las etapas más exitosas del beisbol en Puebla en toda su historia.

Además de ser la etapa más prolongada que Puebla se mantiene con beisbol profesional -de 2000 a 2023-, los Pericos se han convertido desde 2023 a la fecha cuando accedieron a su primera postemporada en esta etapa, en protagonistas principales del circuito de verano.

Una franquicia que a lo largo de su historia siempre ha competido ante los grandes de la Liga Mexicana, y que esta vez no ha sido la excepción.

Costó trabajo, porque cuando la franquicia se mudó de Aguascalientes era de las más modestas del circuito.

Batalló desde los primeros días, a tal grado que una decisión precipitada de ese entonces, apenas cuatro días después de comenzar la aventura, el propietario del equipo -al menos así aparecía- Ricardo Henaine despidió a Enrique “Che” Reyes cuando los Pericos perdieron el primer juego de una doble cartelera en el parque Hermanos Serdán contra Monclova.

Era apenas el cuarto juego de la temporada y la guillotina ya había aparecido.

Se buscó manager, y por la relación de los Tigres, que siempre fueron los hermanos mayores, y de hecho con Carlos Peralta como dueño principal, se decidió traer a José Juan Bellazetín, el famoso “Piri” que luchó por sacar adelante al equipo.

Fueron tres años de vacas flacas, donde no se pasó del montón. Pero a la par, el equipo fue creciendo y aparecieron jóvenes prospectos como Albino Contreras, Lorenzo Buelna, Renán Martínez, Carlos Alberto Gastélum, que dieron frescura y garra a la franquicia.

Gastélum se fue a Tigres en el mismos 2002 que apareció con los verdes, apenas semanas después de su debut, junto con otros como Jesús Olague, pero a la par mandaron a Pericos a Pablo Ortega, Serafín Rodríguez, Miguel Ángel López, entre otros.

Para 2003, con unos Tigres exitosos en Puebla desde un año antes, se decidió abrir la chequera y traer a peloteros como Julián Yan y Darrel Sherman, a la par de otros como Carlos Villalobos, el zurdo Rich Kelly y poner el equipo de nuevo en manos de Enrique Reyes.

Se olvidó el pasado y se trabajó para el presente.

Fue el resurgir de los verdes. Pericos accedió a su primer playoff y peleó hasta ser eliminado por los Diablos.

Para 2004 se dominó el Norte y se accedió a la final de División, pero por primera vez se apareció en el camino un enemigo acérrimo que hasta se ha convertido en el “Coco” de los Pericos.

Saltillo ganó aquella final norteña en seis juegos, y los Pericos se quedaron por primera vez a unos pasos de su primera Serie del Rey.

Para 2005, los Tigres requirieron del “Che” porque necesitaban a un manager mexicano para echar a andar su proyecto de Mexicanización y buscar ese título que se le había negado en Puebla, y lo consiguieron, a la par que los Pericos no funcionaban en manos de Armando Cabrera y de nuevo comenzó el sufrimiento.

LLEGARON LOS ÉXITOS

Después vino el resurgimiento, el equipo pasó a manos del contador Rafael Moreno Valle en 2007 y con Gerardo Sánchez al mando de nuevo se metieron a la postemporada.

No se avanzó más allá de la primera ronda, pero para 2009 con Alfonso “Houston” Jiménez, ya en la zona Sur, los Pericos otra vez volaron en todo lo alto para colocarse nuevamente en la final de División, que perdieron en cinco partidos ente los felinos.

Pero esa final que tanto se había buscado ya estaba cerca. Así, el año siguiente fue el año de la revancha, los Pericos se metieron de nueva hasta la final donde vencieron en seis partidos a los Guerreros de Oaxaca y lograron meterse por primera vez a la Serie del Rey.

Otra vez Saltillo se atravesó en el camino, aparecieron los imponderables, y los errores condenaron a Pericos a perder los dos primeros en casa y después caer en cinco partidos en el Francisco I. Madero.

Los verdes estaban ahí, tocando la puerta, pero faltaba el golpe final. En 2011 otra vez se encontraron con Diablos, en el 2012 apostaron a Julio Franco y “El General” de plano no pudo hacer nada, lo que marcó el regreso otra vez del ídolo poblano, Alfonso Jiménez al timón, quien en ese 2013 los regresó a la postemporada.

EN PLENO ASCENSO

Para 2014 comenzó al “Houston”, pero a media campaña la nave se estaba hundiendo y jalaron por el cubano Joe Álvarez.

Con un gran trabajo, el exitoso timonel metió a los verdes hasta la gran final, pero en el camino estaban los Diablos que liquidaron en cuatro juegos.

Fue la despedida de Moreno Valle como dueño, y entró al quite Gerardo Benavides, empresario originario de Monclova, quien adquirió la franquicia con la promesa de dejarlo en Puebla.

Para 2015 se hicieron cambios, se sacrificaron ídolos como Luis Mauricio Suárez, cambiado a otro equipo, y trajeron como timonel a Von Hayes, quien no funcionó, como tampoco lo hizo en 2017 cuando vino por la revancha.

Increíblemente el campeón del Sur ni siquiera avanzó a postemporada, lo que tocó el orgullo de los nuevos empresarios que para el año siguiente apretaron las tuercas con grandes contrataciones como la de Eric Barton, Travis Barkley, Chad Gaudin, el regreso de Willie Taveras y la llegada del zurdo veracruzano Orlando Lara, quien se convirtió en uno de los ases de la rotación abridora, además de un César Tapia, convertido en el primer cátcher mexicano en ganar un título de bateo.

Se la jugaron con Matías Carrillo, pero a media campaña, en pleno Juego de Estrellas, pese a que el “Coyote” tenía a los verdes en los primeros lugares del Sur, decidieron nombrar como su relevo a Cory Snyder, quien fungía como coach de bateo.

Fue un año de ensueño y bajo su mando los Pericos regresaban a la Serie del rey y al fin rompían con la sequía de 30 largos años sin gallardete para Puebla y le cumplían además al gobernador Rafael Moreno Valle, quien había realizado una transformación total del parque Hermanos Serdán.

Ganaron una sensacional serie en seis juegos a los Toros de Tijuana, y fue al tercer dueño, precisamente de la nueva era, a quien se le hizo levantar el trofeo de campeón.

Para 2017 había incertidumbre, después que Gerardo Benavides adquirió la franquicia de los Acereros de Monclova y la afición se preguntaba ¿qué pasaría con Pericos?

Benavides, creyendo en ese equipo, se llevó la mayor parte de peloteros verdes a Monclova, y a la inversa mandó a muchos Acereros para Puebla.

Había molestia, pero los muchachos sacaron la casta y con Tim Johnson en el mando en relevo de Hayes, los verdes sacaron la casta y vencieron por segundo año consecutivo en la final del Sur a los Leones de Yucatán para meterse a la gran final nuevamente.

En el camino se encontraron de nuevo a Tijuana, que le pagó con la misma moneda, y se vino a coronar en cinco juegos en el mismo Hermanos Serdán.

UN PRESENTE PROMETEDOR

Pese a todo, el futuro de los Pericos era incierto; constantemente se rumoraba de plazas interesadas en la franquicia y grupo Gimsa, propietaria del equipo, ya con su nuevo juguete -Monclova- lo que menos le importaba era mantenerse en Puebla.

Aun así, libraron las dos campañas del 2018 en Puebla, y ya sobre el final después de caer de nuevo en manos de Diablos, era evidente que Benavides no seguiría en el mando.

Rumores y más rumores aparecieron, cuando se hizo el milagro.

Un grupo de empresarios con orígenes poblanos se interesaron en la franquicia y fue así como apareció la familia Miguel Bejos y el grupo Mota Engil México.

Fue en diciembre de 2018 cuando José Miguel Bejos visitó por primera vez el estadio Hermanos Serdán, y ahí acompañándolo, como sucedió aquel enero de 2000 cuando llegó Samuel Lozano como primer gerente general, estuvo este reportero.

“Hay Pericos para siempre”, dijo Pepe Miguel en ese entonces, que estuvo acompañado de Pepe Chedraui.

“Llegamos para quedarnos y queremos ser protagonistas”.

Se pagó el precio del noviciado, se tuvo que ir construyendo poco a poco el equipo, y en 2019 un cambio de manager sobre el final del camino terminó costando la calificación.

Se atravesó la pandemia en 2020, pero eso dio pie a seguir construyendo el futuro, pensando en nuevas estrategias y en nuevos refuerzos para armar una escuadra competitiva.

En 2021 fue el primer paso bajo el mando de los nuevos dueños. Se metieron a postemporada como quinto lugar -pasan seis por zona desde ese año-, pero se encontraron en el camino a Tabasco, y se quedaron en cinco juegos.

En 2022 avanzaron un paso más. Cayeron ante Leones en seis juegos, pero el beneficio de mejor perdedor los metió hasta la segunda fase donde fracasaron de nuevo frente a Diablos.

Pero quedaba la satisfacción que ya se habían sentado las bases, y que había ya un grupo de calidad para competir.

La campaña de 2023 ha sido un reto. La directiva movió piezas, hizo cambios, trajo a Sergio Omar Gastélum como manager en relevo de Héctor Hurtado y se realizaron movimientos importantes como rescatar a casi media campaña a Chris Carter, dejado en libertad para Monclova, para cumplir en Puebla un temporadón y hacer lo propio con el dominicano Cristhian Adames, un parador en corto con la clase de los que siempre ha presumido Puebla.

Samar Leyva llegó en cambio por Jorge Flores, y se apuntaló el pitcheo con Elkin Alcalá y Roel Ramírez, el último refuerzo en el bullpen.

Ya el cuerpo de abridores estaba listo. Gabriel Ynoa, Yoimer Camacho, Héctor Sauceda, que ganó la carrera a un Javier Solano, que fue cambiado a Guadalajara, y Ruddy Acosta, quien tardó en recuperarse, pero se apareció en el momento clave.

Al paso de la campaña se hizo un equipo sólido, con buena banca, y talento, como en la receptoría donde Juan Kirk y Daniel Mercado cargaron con la responsabilidad tras la lesión en la espalda que mantiene al borde de la cirugía al “Niní” Gabriel Gutiérrez.

Así se avanzó como cuarto lugar. Se perdió la primera batalla en siete juegos ante el Águila, pero el destino lo coló otra vez contra Diablos, y dieron ese golpe en la mesa al eliminar al líder y favorito en seis juegos, para quitarse esa jetatura y estar de nuevo en la final sureña.

Por tercera vez al hilo en la final se encontró con Leones, y como sucedió en las dos anteriores, Pericos impuso condiciones y de paso ajustó cuentas por lo sucedido en la primera ronda de la campaña anterior.

Así, los verdes están en su quinta Serie del Rey de nueva era, donde buscan de nueva cuenta ese gallardete en el circuito para seguir acrecentando su historia, con nuevos dueños, así como lo hicieron también en el pasado los Moreno Valle y los Benavides Pape.

Sólo falta el paso final. Ya sea Laguna o ya sea Laredo, pero como lo dijo el “Güero” Gastélum, el que nos toque es bueno, porque nuestra meta, como te lo dije desde que llegué, es ser campeón y dar a la afición lo que tanto desea.

Son 23 años ya, y los Pericos siguen acrecentando su historia. Más aún, de franquicia anteriores como los Ángeles y los Ángeles Negros, que, aunque tenían equipazos, duraron poco en tiempo en Puebla y fue imposible aumentar ese legado, a pesar de la calidad indiscutible de la que presumían cada uno de sus integrantes.

Sí, igual que esos Pericos de la época de los 60, inolvidables, que escribieron también páginas diferentes con peloteros que hoy son inmortales.

Pero los verdes de hoy también están dejando su sello, con una permanencia histórica, que los jóvenes de hoy no olvidarán jamás.

Y si como lo prometió José Miguel Bejos, habrá Pericos para siempre, aún falta muchos logros que conquistar y mucha historia por escribir.

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